El embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, llamó a frenar la escalada entre Buenos Aires y Londres por el litigio de la Convemar. En tanto, Rockhopper confirmó que el proyecto Sea Lion sigue financiado para extraer crudo en 2028.

El embajador de los Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, se pronunció sobre el creciente conflicto diplomático entre la Argentina y el Reino Unido en torno a las Islas Malvinas y aseguró que la prioridad de la administración de Donald Trump es promover canales de desescalada entre ambos países. Al ser consultado por la cadena británica GB News sobre una eventual asistencia militar o logística a Londres en caso de incidentes en el Atlántico Sur, el diplomático eludió tomar partido sobre la disputa de soberanía: "Argentina es un gran amigo, pero obviamente existe una relación especial con el Reino Unido; creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos", puntualizó.
Las declaraciones del funcionario de Washington se dan tras una semana de máxima tirantez diplomática. El Foreign Office británico convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para reprocharle que la estrategia legal del Gobierno compromete la confiabilidad bilateral, a lo que la Cancillería respondió ratificando el pedido de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convemar. Buenos Aires le otorgó un plazo perentorio a Gran Bretaña hasta mediados de octubre para frenar el desarrollo extractivo del yacimiento Sea Lion o enfrentar una demanda formal ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo, sumado a más de 180 intimaciones y tres denuncias penales radicadas contra empresas asociadas.
Pese a la ofensiva jurídica impulsada por la Casa Rosada, las compañías a cargo de la explotación en la Cuenca Malvinas Norte ratificaron la continuidad de sus operaciones. El director ejecutivo de la británica Rockhopper Exploration, Sam Moody, presentó ante la Bolsa de Valores de Londres su balance semestral y garantizó que la fecha fijada para extraer el primer barril de crudo se mantiene inalterable para el primer trimestre de 2028, con la meta de alcanzar los 200.000 barriles diarios hacia 2030.

En el marco de la Argentina Week en París, el Presidente expuso ante empresarios, banqueros y mandatarios provinciales. Aseguró que cuenta con respaldo financiero para sortear la volatilidad electoral, prometió alcanzar el investment grade y ratificó que no habrá desvíos fiscales.
Moody aseguró que la firma se encuentra "totalmente financiada" para encarar la etapa previa a la producción, tras haber captado 200 millones de dólares a través de emisiones accionarias y ofertas públicas con sobreoferta de suscriptores. En su reporte regulatorio —el primero que alude formalmente a las advertencias de Buenos Aires—, el ejecutivo consideró que las acciones argentinas representan únicamente un pico de "atención mediática y política" sin consecuencias sobre el cronograma técnico, ratificando la sociedad con la israelí Navitas Petroleum (dueña del 65% de la concesión) sobre reservas calculadas en 1.700 millones de barriles.