El diputado del bloque Juntos, Juan Manuel Rossi, denunció una maniobra digital atribuida al kirchnerismo local y ofreció someterse a una prueba toxicológica. Desde el Ejecutivo provincial respaldaron al legislador ante la viralización de las imágenes.

Una insólita controversia parlamentaria se desató en la Cámara de Diputados de Entre Ríos luego de que se viralizara un registro audiovisual en el que el legislador Juan Manuel Rossi parecía consumir estupefacientes en plena sesión. Ante la masiva difusión del material en redes sociales, el diputado del bloque Juntos salió al cruce de las acusaciones, desmintió tajantemente estar inhalando sustancias prohibidas y brindó una peculiar justificación al exhibir la secuencia sin cortes: “En el video original se ve con claridad que es una birome, la cual uso para rascarme el ombligo”. Asimismo, calificó el episodio como una maniobra deliberada impulsada por sectores opositores para desacreditar su labor en el recinto.
En su descargo público, el dirigente socialista redobló la apuesta contra sus detractores del Partido Justicialista y desafió a sus adversarios a someterse a un examen toxicológico inmediato a cambio de que expliquen las causas por corrupción de la gestión de Sergio Urribarri y los desvíos de fondos vinculados a contratos irregulares en la Legislatura. La defensa de Rossi sumó un rápido respaldo desde la administración del gobernador Rogelio Frigerio a través del secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, quien repudió la manipulación del contenido mediante herramientas de inteligencia artificial y remarcó que las adulteraciones de imágenes para perjudicar a un dirigente cruzan límites intolerables en la convivencia democrática.
El altercado se suma a un historial de tensiones en torno a la figura de Rossi, quien ese mismo día había mantenido un fuerte cruce verbal en comisión con las legisladoras Laura Stratta y Andrea Zoff por los plazos de emisión de dictámenes oficiales. A su vez, el legislador arrastra denuncias por violencia laboral y de género promovidas por antiguos colaboradores de su despacho, entre ellos la presidenta de la Federación Universitaria de Entre Ríos, Tamara Godoy, y el dirigente estudiantil Lucas Remiro, quienes expusieron situaciones sistemáticas de hostigamiento, maltrato y despidos arbitrarios durante sus tareas parlamentarias, acusaciones que por el momento no derivaron en sanciones disciplinarias dentro de la estructura partidaria local.