Masoud Pezeshkian contestó las amenazas de Donald Trump y ratificó el uso pacífico de su matriz atómica para energía y agricultura. La delegación estadounidense abandonó el recinto mientras el mandatario recordaba el asesinato de Ali Jamenei.

En una encendida alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, negó de forma tajante que su país esté desarrollando armamento atómico y respondió con dureza a las advertencias de Donald Trump, quien en la jornada previa había amenazado con aniquilar a la República Islámica si no se alcanzaba un entendimiento diplomático. “Nos golpearon, pero no nos arrodillaremos”, remarcó el líder iraní, provocando la retirada inmediata del delegado estadounidense del plenario tras acusar a Washington y a Tel Aviv de patrocinar el terrorismo estatal tras el asesinato selectivo del líder supremo Ali Jamenei y los bombardeos perpetrados contra instalaciones sanitarias y escuelas primarias en territorio persa.
El mandatario defendió la soberanía tecnológica de Teherán y argumentó que el programa nuclear responde exclusivamente a propósitos civiles de desarrollo intrínseco, tales como la modernización agrícola y la generación de energía eléctrica. En esa línea, Pezeshkian denunció un doble estándar en la comunidad internacional al sostener que las armas atómicas están en Israel, un país que no suscribe el Tratado sobre la No Proliferación Nuclear, mientras que los inspectores internacionales solo auditan a Irán. Asimismo, acusó a las fuerzas israelíes de cometer un genocidio en la Franja de Gaza que se cobró más de 70.000 vidas de civiles palestinos, repudiando que los agresores utilicen luego el rótulo de terroristas contra los pueblos sometidos.
En el plano estratégico, el jefe de Estado alertó que no tolerará el libre paso de flotas enemigas por el estrecho de Ormuz mientras las fuerzas navales norteamericanas sostengan un bloqueo directo sobre los puertos de su país. Aunque se manifestó dispuesto a sentarse en una mesa de negociaciones siempre que se destierre el lenguaje de la fuerza, ratificó que las condiciones presentadas por el canciller Abás Araqchi al emisario estadounidense Steve Witkoff exigen el levantamiento inmediato del cerco marítimo, la liberación de fondos congelados y el cese de las hostilidades bélicas, mientras desde la Casa Blanca condicionan la resolución definitiva del diferendo al panorama político posterior a los comicios legislativos.