El ministro Rodolfo Montero presentó la reforma en Diputados para fijar reglas al reparto a domicilio. Exigirán registro oficial a las aplicaciones, cadena de frío, sellos de seguridad inviolables y validación de identidad por código digital.

El Gobierno de Mendoza dio un paso clave para redefinir el esquema de dispensa de remedios al ingresar a la Cámara de Diputados un proyecto de reforma integral a la Ley de Farmacias. La propuesta oficial tiene como meta principal regular el servicio de envío a domicilio, una modalidad instalada en la vida cotidiana de los vecinos a través de cadeterías y aplicaciones móviles pero que actualmente opera bajo un marcado vacío legal y sin criterios uniformes de control sanitario.
Al fundamentar la iniciativa, el ministro de Salud y Deportes, Rodolfo Montero, aclaró que la intención oficial no es permitir la comercialización de fármacos por fuera del circuito profesional, sino reglamentar las pautas técnicas y logísticas bajo las cuales debe concretarse el despacho cuando la compra se inicia por vías digitales. En ese sentido, las plataformas tecnológicas que operen como intermediarias deberán inscribirse formalmente ante el Estado provincial, en tanto que la venta, el asesoramiento técnico y la dispensa efectiva continuarán siendo potestad exclusiva de una farmacia habilitada.
El articulado contempla además un criterio de asignación territorial y cercanía barrial para impedir la concentración del negocio en grandes cadenas comerciales, asegurando que las solicitudes virtuales sean derivadas prioritariamente al local farmacéutico más próximo al domicilio del paciente solicitante.
Uno de los pilares del proyecto radica en garantizar la trazabilidad del medicamento, lo que permitirá fiscalizar todo el recorrido del producto desde que abandona el mostrador hasta su entrega final. La reglamentación fijará requerimientos técnicos específicos para el transporte seguro, poniendo especial énfasis en el mantenimiento estricto de la cadena de frío en aquellas fórmulas que así lo requieran y en el uso de embalajes con precintos inviolables para certificar que el contenido no fue adulterado durante el trayecto.
Asimismo, la normativa prevé la implementación de validaciones digitales al momento de la recepción hogareña. Mediante el uso de un código o token de seguridad, el repartidor deberá constatar que la persona que recibe el paquete coincida de forma fehaciente con quien efectuó la prescripción o con un tercero debidamente autorizado, replicando estándares modernos de identificación de pacientes ya adoptados a escala federal.