El célebre dibujante y pintor oriundo de Tunuyán falleció este lunes en Córdoba. Su entorno confirmó el deceso en redes sociales, despidiendo a un referente estético clave por su compromiso social y su potencia visual.

El arte argentino despide a una de sus figuras más gravitantes del siglo XX. A los 97 años, murió el pintor y dibujante mendocino Carlos Alonso, emblema del expresionismo y del testimonio histórico en la plástica latinoamericana. El deceso del artista plástico ocurrió este lunes en la provincia de Córdoba y fue comunicado formalmente por su círculo íntimo a través de sus canales oficiales, donde expresaron gratitud por las muestras de afecto recibidas y remarcaron que su legado permanecerá indeleble en la memoria colectiva del país.
Nacido el 4 de febrero de 1929 en el departamento de Tunuyán, Mendoza, Alonso inició precozmente su vínculo con las artes visuales y obtuvo su primer galardón hacia 1947 en el Salón del Estudiante. Posteriormente profundizó su formación académica en el norte del país al incorporarse a la Universidad Nacional de Tucumán, institución donde fue discípulo de Lino Enea Spilimbergo, maestro que influyó de manera definitiva en su rigor estético, su manejo del trazo y la contundencia formal que distinguió a toda su producción.
Su trayectoria estuvo atravesada por una poética de alto impacto visual y un inquebrantable compromiso ético. Mediante pinturas, grabados, ilustraciones de clásicos literarios y dibujos de enorme dramatismo, Alonso plasmó temáticas vinculadas al exilio, las violencias políticas, la memoria histórica y la condición humana, convirtiendo a sus creaciones en documentos indispensables para comprender las heridas y tensiones de la historia reciente argentina.