El canciller Pablo Quirno confirmó que María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera fueron expulsados de Libia y se encuentran seguros en Estambul, asistidos por diplomáticos argentinos.
El canciller Pablo Quirno confirmó que fueron liberados los dos argentinos que permanecían detenidos en Libia desde fines de mayo, cuando integraban una misión humanitaria con destino a la Franja de Gaza.
Se trata de María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, participantes del Convoy Sumud. Según informó Quirno, ambos fueron expulsados de Libia y ya se encuentran seguros en Estambul, Turquía, donde recibieron asistencia de funcionarios del Consulado General argentino.
Los activistas habían sido detenidos tras denunciar que fueron atacados, golpeados y arrastrados por la fuerza mientras acampaban en la ciudad libia de Sirte. Durante su detención, sus allegados habían advertido que atravesaban una situación de incomunicación, aislamiento y huelga de hambre.
Desde la Cancillería Argentina indicaron que, desde que se conoció la detención, se realizaron gestiones consulares y políticas a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y de la Embajada Argentina en Túnez.
Quirno señaló que el operativo incluyó el desplazamiento del cónsul argentino en Túnez a Bengasi, además de gestiones junto a países amigos, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia y el Comité Internacional de la Cruz Roja.
"La Cancillería Argentina no hace política ni espectáculo con los ciudadanos argentinos que necesitan ayuda en el exterior", sostuvo el funcionario. Además, remarcó que las gestiones se realizaron con cautela por la complejidad del caso y del contexto jurídico-político en Libia.
Antes de ser detenidos, Aguilera y Giménez habían dejado videos publicados en sus redes sociales. "Si están viendo este video significa que fui detenido, secuestrado, mientras participaba en la caravana humanitaria terrestre internacional con destino a Gaza", dijo Aguilera en una de las grabaciones.
Durante los días de detención, familiares y organizaciones expresaron preocupación por el estado de salud de los argentinos. Según reportes previos, ambos habían logrado comunicarse con sus familias tras 11 días de incomunicación y habían denunciado condiciones de encierro severas.
Nora Otín, madre de Paula Giménez, había contado que su hija describió los primeros días como "muy duros", en calabozos individuales, sin luz y en condiciones insalubres. "Físicamente no nos han hecho nada, pero en la parte psicológica estamos destruidos", había relatado sobre lo que le transmitió su hija.
NODAL, portal en el que Aguilera y Giménez se desempeñan como directores de investigación, celebró la liberación y sostuvo que se trató de una victoria de la solidaridad internacional, la presión de las familias y las organizaciones sociales, políticas, sindicales, humanitarias y de derechos humanos.
Sin embargo, desde el medio remarcaron que los activistas "nunca debieron ser secuestrados, retenidos ni criminalizados" por participar de una misión civil y humanitaria, y exigieron que el Estado argentino garantice las condiciones para su regreso seguro, con asistencia consular, sanitaria, psicológica y logística.