El músico mendocino estaba internado en el Hospital Italiano tras contraer una bacteria. Fue uno de los fundadores de Enanitos Verdes.
La cultura mendocina y el rock argentino atraviesan un momento de profundo dolor tras la muerte de Felipe Staiti, histórico guitarrista y fundador de Los Enanitos Verdes, quien falleció este lunes a los 64 años.
El músico se encontraba internado en el Hospital Italiano, donde era tratado por un cuadro complejo derivado de una bacteria que habría contraído durante una gira en Colombia. Su fallecimiento fue confirmado en horas de la noche.
Con su partida, Mendoza despide a una de sus figuras más emblemáticas, referente de una banda que logró trascender fronteras y convertirse en un símbolo del rock en español.
Staiti había sido uno de los pilares fundamentales de Los Enanitos Verdes, grupo que fundó a fines de los años 70 junto a Marciano Cantero y Daniel Piccolo, y que alcanzó notoriedad en 1984 tras ser reconocido como "Grupo Revelación" en el Festival de La Falda.
A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, el guitarrista construyó un estilo propio, caracterizado por melodías cálidas y un sonido distintivo que lo posicionó entre los músicos más respetados del país. En 2012, fue incluido entre los 100 mejores guitarristas del rock argentino por la revista Rolling Stone.
La muerte de Staiti se suma a la de Marciano Cantero, fallecido en 2022, marcando así la pérdida de dos de los fundadores de una de las bandas más importantes de la historia musical argentina.
Tras la desaparición de Cantero, Staiti había asumido un rol central en la continuidad del grupo, manteniendo vivo el legado de la banda con nuevas formaciones y giras tanto en el país como en el exterior.
"La mejor manera de luchar contra esa ausencia es con más música", había dicho el propio Staiti tras la muerte de su compañero.
Además de su carrera con Los Enanitos Verdes, desarrolló proyectos personales como el Felipe Staiti Trío y trabajó como productor musical, colaborando con artistas de distintos países.
También exploró otras facetas, como la vitivinícola, al lanzar su propia línea de vinos en Mendoza, reforzando su vínculo con la provincia que siempre consideró su hogar.
Su historia estuvo profundamente ligada a Mendoza, lugar que marcó su identidad artística y al que siempre regresó, incluso en los momentos de mayor éxito internacional.
Con su muerte, no solo se apaga una de las guitarras más reconocidas del rock argentino, sino también una parte fundamental de la identidad cultural mendocina.