La Justicia intenta acceder al teléfono del anestesista mendocino que murió durante un viaje controlado. El dispositivo podría ser clave para reconstruir sus últimas horas.
La investigación por la muerte de un anestesista mendocino durante un llamado "viaje controlado" entró en una etapa clave: la Justicia busca desbloquear su teléfono celular para acceder a información que podría resultar determinante.
El profesional falleció en un contexto que, en principio, estaba vinculado a una práctica bajo supervisión, pero las circunstancias del hecho abrieron interrogantes que ahora son analizados en sede judicial.
Los investigadores consideran que el celular puede aportar datos centrales sobre sus últimos movimientos, contactos y comunicaciones previas al fallecimiento, elementos que podrían ayudar a reconstruir con mayor precisión lo ocurrido.
En ese marco, el dispositivo se convirtió en una de las piezas más importantes dentro del expediente.
El concepto de "viaje controlado" hace referencia a una práctica en la que se administran determinadas sustancias en un entorno supervisado.
En este caso, ese contexto es uno de los puntos bajo análisis, ya que la investigación busca determinar si se cumplieron las condiciones de control y seguridad o si existieron irregularidades.
La muerte del anestesista, lejos de cerrar el caso como un hecho claro, derivó en la apertura de una causa para establecer responsabilidades y descartar cualquier hipótesis que no haya sido considerada inicialmente.
El acceso al teléfono permitiría analizar mensajes, historial de llamadas, aplicaciones y posibles registros de ubicación.
Ese contenido puede ser determinante para establecer una línea temporal de las horas previas al hecho y detectar posibles inconsistencias.
Sin embargo, el desbloqueo del dispositivo requiere procedimientos técnicos específicos y autorización judicial, lo que puede demorar el avance de esta instancia.
Peritos especializados trabajan para lograr el acceso sin alterar la información almacenada.
La investigación apunta a determinar si se trató de una muerte accidental dentro de un entorno controlado o si hubo factores que alteraron esas condiciones.
Entre las hipótesis, no se descarta la posible participación de terceros o fallas en los protocolos.
El caso generó conmoción en el ámbito médico y en Mendoza, donde el profesional era conocido.
Por ahora, no hay conclusiones definitivas, pero el avance sobre el contenido del celular podría marcar un punto de inflexión en la causa.