Fuentes gubernamentales revelaron que el freno a la versión militar de Starlink provino del Ejecutivo estadounidense para forzar a Kiev a cesar los bombardeos sobre refinerías de petróleo rusas.
La orden de aplicar restricciones operativas sobre Starshield, el sistema de conectividad satelital militar operado por SpaceX y utilizado por las fuerzas armadas de Ucrania para comunicaciones en el frente y guía de drones, provino de directivas internas emitidas desde la Casa Blanca. La medida fue confirmada por funcionarios estadounidenses y diplomáticos occidentales, exponiendo un marcado agravamiento de las tensiones bilaterales entre Washington y la administración de Volodímir Zelenski.
De acuerdo con testimonios provenientes del Ministerio de Defensa ucraniano, los receptores de grado militar dejaron de operar de manera abrupta al ser montados sobre plataformas aéreas de rápido desplazamiento. Aunque el servicio fue parcialmente rehabilitado este jueves, la conectividad quedó restringida a una velocidad máxima de 160 km/h (100 millas por hora), factor que dificulta las misiones de ataque profundo sobre líneas de abastecimiento rusas y neutraliza la eficacia de los drones utilizados para interceptar artefactos explosivos Shahed.
La decisión de limitar el respaldo satelital responde a la insistencia del presidente Donald Trump para que Ucrania detenga de inmediato sus incursiones contra las refinerías petroleras dentro de territorio de la Federación Rusa. El mandatario atribuyó dichos bombardeos al incremento sostenido de las cotizaciones internacionales de la energía, variable sensible para el oficialismo republicano de cara a las inminentes elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos.
Frente a las revelaciones, un alto funcionario norteamericano argumentó que el presidente no formuló una petición expresa al respecto. Sin embargo, el director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, aclaró públicamente a través de la red social X que, al tratarse de un equipamiento bajo contrato y propiedad del gobierno estadounidense, los parámetros técnicos de limitación de velocidad o cobertura son potestad exclusiva de la presidencia y el Pentágono.
El vínculo entre ambos gobiernos atravesó un quiebre tras un cónclave reservado celebrado el 9 de octubre en Miami, del cual participaron Jared Kushner y el emisario especial para Medio Oriente, Steve Witkoff. En ese marco, los emisarios de Trump comunicaron a la delegación ucraniana el malestar de Washington y notificaron el cierre de un entendimiento para importar más de 2,25 millones de barriles de combustible diésel desde Rusia, justificando la transacción en un intento por flexibilizar la postura de Moscú en eventuales negociaciones de paz.
La medida despertó el rechazo inmediato de Zelenski, quien calificó de “débil” el acuerdo comercial con el Kremlin. La réplica estadounidense escaló con declaraciones de Trump llamando a convocar comicios y propiciando la salida del presidente ucraniano, mientras en reserva funcionarios de seguridad amagaron con cortar el intercambio de inteligencia militar para la detección temprana de misiles.