El conjunto de La Ribera mantiene intacta la ilusión de asegurarse la tabla general en su estadio frente a River, aunque necesitará una cosecha perfecta de nueve puntos y tropiezos de sus principales competidores directos.
Inmerso en un semestre de máxima exigencia y con aspiraciones vivas en cada frente competitivo, Boca Juniors se ilusiona con la posibilidad de sellar una coronación de alto impacto emocional: adjudicarse la tabla anual del fútbol argentino en su propia cancha y frente a su adversario de toda la vida, cuando reciba a River Plate el próximo 1° de noviembre a las 15 horas.
Para materializar esta vuelta olímpica ante su público, el plantel conducido por Rodolfo Arruabarrena depende en primer término de su propia eficacia, ya que está obligado a hilvanar tres victorias consecutivas en el Torneo Clausura: el duelo inmediato ante Talleres, el cruce dominical frente a Independiente y el posterior choque en el Superclásico.
A la par de sumar los nueve puntos en disputa, la escuadra boquense requerirá una serie de marcadores favorables entre los clubes que comandan la zona alta de las posiciones. En ese reparto, Independiente Rivadavia no debería cosechar más de cuatro unidades en sus siguientes presentaciones, mientras que Argentinos Juniors tendría que resignar terreno y sumar como tope cinco puntos. De igual modo, las expectativas auriazules precisan que Rosario Central acumule un máximo de seis unidades, y que tanto Vélez Sarsfield como Belgrano de Córdoba no sobrepasen la línea de los siete puntos en juego.
Existen variantes aritméticas más estrechas en caso de que Boca rescate seis o siete de las nueve unidades venideras, aunque ese margen demandaría caídas aún más pronunciadas de todos sus perseguidores directos, reduciendo sensiblemente las posibilidades de festejo anticipado en la ribera porteña.
Por su parte, la reciente igualdad registrada en Junín canceló de manera definitiva cualquier opción de que River consume una consagración dentro de La Bombonera. Si bien los de Núñez conservan posibilidades matemáticas de pelear el Campeonato de Liga, quedaron relegados al octavo puesto con 46 unidades, a seis del liderazgo general que ostenta el conjunto mendocino. Con cuatro jornadas por delante, la visita ya no cuenta con margen suficiente para reeditar las históricas vueltas olímpicas logradas en territorio rival durante los años 1942, 1955 y 1986.