El régimen de Teherán respondió a las declaraciones del mandatario estadounidense y supeditó cualquier acercamiento al levantamiento de bloqueos, indemnizaciones y el cese de hostilidades contra sus aliados en la región.

El Gobierno de Irán descartó de forma categórica este martes la posibilidad de reanudar negociaciones bilaterales con los Estados Unidos y respondió en duros términos a los recientes pronunciamientos de Donald Trump, advirtiendo que no existirá ningún canal de diálogo hasta tanto la Casa Blanca satisfaga íntegramente las exigencias políticas, económicas y militares fijadas por Teherán. La posición oficial fue ratificada por el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaí, quien acusó al liderazgo estadounidense de emitir señales contradictorias y cerró la discusión con un tajante mensaje público: "No habrá conversaciones hasta que se cumplan las condiciones de Irán. Punto".
La tajante réplica de la República Islámica surgió tras las expresiones de Trump en su red social Truth Social, donde el mandatario aseguró que la nación persa busca alcanzar un entendimiento formal "de forma rápida y urgente", reservándose la potestad unilateral de definir la participación de su administración en eventuales tratativas. Frente a ese cuadro, Teherán condicionó de manera innegociable cualquier reapertura diplomática al cese inmediato y definitivo del conflicto armado, demandando el fin de las operaciones contra su territorio y respecto de sus fuerzas aliadas en la región de Medio Oriente, con especial mención sobre el movimiento libanés Hezbolá.

La milicia proiraní lanzó misiles y drones que dejaron 13 heridos civiles en el sur saudita y consolidó su avance en el mar Rojo. Se postergó la cumbre entre Riad y Teherán, elevando la incertidumbre por el suministro mundial de crudo.
El pliego de exigencias formulado por las autoridades iraníes incorpora además severas demandas financieras y logísticas indispensables para reanudar el contacto. Irán reclama la reapertura y el cese del bloqueo marítimo sobre sus terminales portuarias, el levantamiento total de las sanciones económicas que asfixian su comercio exterior y la liberación incondicional de los millonarios fondos soberanos congelados en el sistema bancario internacional. A su vez, el régimen persa exigió el pago de reparaciones integrales por los daños bélicos provocados, clausurando por el momento toda posibilidad de distensión inmediata frente a Washington.