Rex Heuermann fue condenado a múltiples cadenas perpetuas por asesinar a ocho mujeres entre 1993 y 2010. Los familiares de las víctimas brindaron testimonios conmovedores durante la audiencia.
Un tribunal de Nueva York condenó a Rex Heuermann a múltiples cadenas perpetuas por el asesinato de ocho mujeres, en uno de los casos criminales más impactantes de las últimas décadas en Estados Unidos.
Conocido como el asesino serial de Gilgo Beach, en referencia a la playa de Long Island donde fueron hallados restos de varias de sus víctimas, Heuermann recibió tres condenas de prisión perpetua por asesinato en primer grado y otra pena de entre 25 años y cadena perpetua por cuatro cargos de asesinato en segundo grado.
Las sentencias deberán cumplirse de manera consecutiva y fueron dictadas tras una audiencia marcada por los testimonios de familiares que relataron el dolor y las secuelas que dejaron los crímenes.
Durante la lectura del fallo, el juez Timothy Mazzei fue contundente al dirigirse al acusado. "Eres un hombrecito repugnante y despreciable, si es que se te puede llamar hombre. Y eres un cobarde", expresó antes de ordenar: "Llévenselo de aquí".
La declaración provocó una inmediata reacción en la sala, donde familiares y allegados de las víctimas respondieron con aplausos y vítores.
Heuermann, de 62 años, admitió en abril haber asesinado a ocho mujeres entre 1993 y 2010. Según reconoció ante la Justicia, estranguló y ató a sus víctimas antes de abandonar sus restos en zonas aisladas de Long Island.
Entre las mujeres asesinadas se encuentran Melissa Barthelemy, Megan Waterman, Amber Costello, Maureen Brainard-Barnes, Jessica Taylor, Valerie Mack, Sandra Costilla y Karen Vergata.
La investigación se extendió durante más de una década. Aunque varios restos fueron encontrados en 2010, recién en 2023 la Policía logró detener al acusado tras vincularlo con los crímenes mediante pruebas de ADN obtenidas de una caja de pizza.
Arquitecto de profesión, casado y padre de dos hijos, Heuermann vivía en la localidad de Massapequa Park, en Long Island, y trabajaba en Manhattan cuando fue arrestado por efectivos del condado de Suffolk.

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La audiencia estuvo atravesada por emotivos relatos de familiares de las víctimas. Amanda Barthelemy, hermana de Melissa, recordó las llamadas telefónicas que recibió del asesino después del crimen, en las que describía con crudeza lo que había hecho.
"Tenía 15 años", recordó. Luego se dirigió directamente al acusado y le dijo: "Resérvame un sitio en el infierno, porque allí te veré".
También declararon hijos, padres y hermanos de las mujeres asesinadas. Muchos de ellos relataron cómo las desapariciones marcaron sus vidas y denunciaron que durante años las investigaciones no avanzaron con la rapidez necesaria porque varias de las víctimas ejercían el trabajo sexual.
Nicolette Brainard-Barnes, hija de Maureen, afirmó que su madre fue injustamente estigmatizada. "Como toda trabajadora sexual, mi madre era un ser humano completo", sostuvo ante el tribunal.
Por su parte, Liliana Waterman contó que tenía apenas cuatro años cuando encontraron el cuerpo de su madre y recordó el impacto que le produjo conocer los detalles del crimen siendo todavía una niña.

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El avance decisivo llegó en 2022, cuando un nuevo grupo de trabajo integrado por agencias federales y fuerzas locales retomó la investigación.
Los investigadores recuperaron una descripción aportada años atrás por una compañera de vivienda de una de las víctimas, quien había señalado que un hombre corpulento, al que comparó con "un ogro", conducía una camioneta Chevrolet Avalanche, un vehículo poco común.
Esa pista, junto con nuevas pruebas de ADN y registros telefónicos, permitió identificar a Heuermann y vincularlo con los homicidios en apenas unas semanas.
Con la sentencia ya firme, la Fiscalía del condado de Suffolk consideró que el fallo pone fin a una de las investigaciones más complejas de la historia reciente de Long Island, aunque el dolor de las familias permanecerá para siempre.