La cadena española dejó de operar y comercializar 12 establecimientos en la isla. La decisión se conoce antes del vencimiento del plazo fijado por Estados Unidos para que empresas extranjeras corten vínculos con Cuba y con firmas asociadas a Gaesa.
La cadena hotelera Iberostar redujo de manera significativa sus operaciones en Cuba y dejó de operar y comercializar 12 establecimientos en la isla. La decisión se produce a pocos días de que venza el plazo fijado por el Gobierno de Donald Trump para que empresas extranjeras deshagan sus vínculos económicos con Cuba y con compañías relacionadas con Gaesa, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Según informó la empresa a la agencia EFE, la medida busca adaptar sus operaciones al "entorno regulatorio global" y garantizar los estándares de la marca.
Iberostar era el segundo mayor operador extranjero de hoteles en Cuba. Con esta decisión, la compañía dejaría activos solo seis establecimientos en el país.
De acuerdo con su página web, los hoteles que seguirían operativos son Grand Trinidad, Marqués de la Torre, en La Habana; Origin Daiquiri, en Cayo Guillermo; Origin Taínos, en Varadero; Selection Parque Central, en La Habana; y Selection Varadero.
Entre los establecimientos afectados aparece el Iberostar Selection La Habana, incorporado al catálogo de la cadena el año pasado. Se trata del hotel más alto de Cuba, con 42 plantas, una inversión estatal estimada en US$200 millones y propiedad de Gaesa, como ocurre con los hoteles del país.
La decisión de Iberostar se suma a la salida de la canadiense Blue Diamond, la tercera mayor cadena hotelera extranjera en Cuba por cantidad de instalaciones gestionadas, que según medios oficiales cesará totalmente sus operaciones en la isla.
El próximo viernes vence el plazo fijado por Estados Unidos para que empresas extranjeras corten vínculos económicos, comerciales y financieros con Cuba y con firmas asociadas a Gaesa, si buscan evitar posibles represalias de Washington.
La medida se enmarca en la Orden Ejecutiva 14404, que establece sanciones para personas y compañías que mantengan determinadas relaciones comerciales con la isla.
El impacto ya comenzó a sentirse en distintos sectores. Además de las hoteleras, una de las decisiones más relevantes fue la de la minera canadiense Sherritt, considerada la mayor inversión extranjera en Cuba, que también replanteó su estrategia en el país.
En el sector turístico, la principal operadora extranjera sigue siendo Meliá Hotels International, con la gestión de 34 establecimientos. Hasta el momento, la compañía española no realizó un anuncio oficial similar al de Iberostar.
No obstante, al presentar sus resultados del primer trimestre, Meliá reconoció que la situación geopolítica en la región complica la comparación del negocio y que sus operaciones en Cuba se encuentran limitadas por la caída de la demanda internacional y por el cierre de algunos establecimientos dentro de medidas de compactación coordinadas en el país.
La evolución del turismo en Cuba quedará ahora condicionada por el desarrollo de la disputa regulatoria con Estados Unidos, la respuesta de las empresas extranjeras y la capacidad del país para sostener la operación hotelera en medio de un escenario de mayor presión externa.