El presidente estadounidense fue recibido con honores en Beijing. La cumbre con Xi Jinping abordará la guerra en Irán, el comercio bilateral, la venta de armas a Taiwán y un posible acuerdo nuclear trilateral.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a Beijing para mantener una esperada cumbre con su par chino, Xi Jinping, en medio de una agenda cargada de tensión internacional. Entre los temas centrales aparecen la guerra en Irán, el comercio bilateral y la venta de armas estadounidenses a Taiwán.
La parte más importante de la visita comenzará el jueves, cuando ambos mandatarios mantengan conversaciones bilaterales, visiten el Templo del Cielo y participen de un banquete formal. Sin embargo, China ya desplegó una bienvenida protocolar con alfombra roja, guardia de honor militar, banda oficial y unos 300 jóvenes que agitaron banderas chinas y estadounidenses.
Trump partió hacia Beijing con la intención de mostrar fortaleza en la relación con China. Antes de viajar, definió a ambos países como "las dos superpotencias" y aseguró que Estados Unidos sigue siendo la nación más fuerte del mundo en términos militares.
El encuentro ocurre en un momento delicado para el mandatario estadounidense, golpeado internamente por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y por el aumento de la inflación derivado del conflicto. En ese contexto, Trump buscará obtener avances comerciales y acuerdos para que China compre más soja, carne y aviones estadounidenses.
La administración estadounidense también espera avanzar en la creación de una Junta de Comercio con China para tratar diferencias económicas y evitar una nueva escalada arancelaria. El antecedente inmediato es la guerra comercial iniciada el año pasado tras la suba de tarifas impuesta por Trump, que Beijing respondió mediante controles sobre minerales de tierras raras.
Aunque el conflicto con Irán domina la agenda internacional, Trump minimizó la necesidad de que Xi intervenga para resolverlo. El presidente aseguró que "tiene a Irán bajo control", pese a que la guerra provocó el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, complicó el tránsito de buques petroleros y gasíferos y disparó los precios de la energía.
La situación de Taiwán será otro eje central de la reunión. China rechaza los planes de Washington de vender armas a la isla, a la que considera parte de su territorio.
Trump adelantó que hablará con Xi sobre un paquete de armas de US$11.000 millones para Taiwán, autorizado por su administración en diciembre pero todavía no ejecutado. Se trata del mayor paquete militar aprobado para la isla.
El tema es especialmente sensible porque Taiwán, además de su peso geopolítico, es clave para la industria mundial de semiconductores y para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Antes de la llegada de Trump, el diario oficial del Partido Comunista chino, People's Daily, publicó un editorial en el que definió a Taiwán como la "primera línea roja" que no debe cruzarse en las relaciones entre China y Estados Unidos, y como el principal punto de riesgo entre ambas potencias.
Trump viajó acompañado por funcionarios, familiares y figuras del mundo empresarial, entre ellas Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, de Tesla y SpaceX. Durante el vuelo, el mandatario publicó que le pedirá a Xi que "abra" China para ampliar la presencia de empresas estadounidenses en ese país.
Además de comercio y Taiwán, Trump también planea plantear la posibilidad de un acuerdo nuclear entre Estados Unidos, China y Rusia para establecer límites a los arsenales de las tres potencias.
China se ha mostrado hasta ahora reticente a sumarse a un pacto de ese tipo. Según estimaciones del Pentágono, Beijing tiene más de 600 ojivas nucleares operativas, lejos de las más de 5.000 que se atribuyen tanto a Estados Unidos como a Rusia. El mismo informe proyecta que China podría superar las 1.000 ojivas para 2030.
La visita de Trump a Beijing se presenta así como una cumbre de alto impacto, con negociaciones que podrían influir en la relación entre las dos mayores potencias del mundo y en varios frentes críticos de la agenda global.