La canciller Yvette Cooper defendió la soberanía británica del archipiélago luego de informes que indican que Washington evalúa revisar su apoyo en medio de tensiones por la guerra con Irán.
El Gobierno del Reino Unido reafirmó su postura sobre la soberanía de las Islas Malvinas luego de que surgieran versiones sobre un posible cambio en el respaldo diplomático de Estados Unidos en el marco de tensiones internacionales vinculadas a la guerra con Irán.
La canciller británica, Yvette Cooper, se expresó públicamente a través de redes sociales: "Las Islas Malvinas son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido, y la autodeterminación reside en los isleños".
Las declaraciones se produjeron tras la difusión de un informe periodístico que señala que el Pentágono evalúa distintas medidas diplomáticas frente a países de la OTAN que no acompañan plenamente la estrategia estadounidense en Medio Oriente.
Según publicó la agencia Reuters, entre las alternativas analizadas estaría la posibilidad de revisar el respaldo histórico de Washington a territorios de ultramar europeos, como las Islas Malvinas.
Desde el Gobierno británico evitaron confirmar o desmentir directamente esa información, pero reiteraron su postura de forma contundente.
"Nuestra posición no podría ser más clara, firme e inmutable. La soberanía pertenece al Reino Unido y la autodeterminación es fundamental", afirmó un portavoz oficial.
Las autoridades británicas volvieron a sostener que los habitantes del archipiélago han manifestado en reiteradas oportunidades su voluntad de continuar como territorio británico de ultramar.
En ese sentido, remarcaron que el principio de autodeterminación de los pueblos es el eje central de su posición diplomática respecto a las islas.
De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, las posibles medidas en análisis dentro del Pentágono formarían parte de una estrategia para presionar a aliados de la OTAN que no han brindado apoyo logístico o militar en el conflicto con Irán.

Un funcionario del Kremlin cuestionó las cifras difundidas por Naciones Unidas y acusó a organismos internacionales y países occidentales de "tergiversar" la información sobre el conflicto.
Entre los puntos de fricción se mencionan restricciones al uso de bases militares, espacio aéreo y apoyo operativo en la región.
Un portavoz del Departamento de Defensa estadounidense señaló que el objetivo es garantizar que los aliados "cumplan con su parte", aunque evitó dar detalles sobre eventuales decisiones concretas.
La soberanía de las Islas Malvinas es motivo de disputa histórica entre la Argentina y el Reino Unido desde 1833, cuando el archipiélago fue ocupado por fuerzas británicas.
El reclamo argentino es respaldado por resoluciones de las Naciones Unidas que instan a ambas partes a reanudar negociaciones para alcanzar una solución pacífica.
Por su parte, el Reino Unido sostiene que no hay discusión posible mientras los habitantes de las islas deseen continuar bajo su administración.