Las autoridades sanitarias activaron protocolos de emergencia tras detectar la presencia de veneno en alimentos infantiles de una reconocida marca.
Una alerta sanitaria se encendió en Europa tras confirmarse la presencia de raticida en alimentos colados para bebés, lo que motivó el retiro inmediato de productos de las góndolas y el inicio de una investigación internacional.
Los productos afectados pertenecen a la marca suizo-alemana Hipp y corresponden a frascos de papilla de zanahoria y papa destinados a lactantes a partir de los cinco meses.
Las autoridades de Austria confirmaron que los análisis detectaron la presencia de veneno para ratones, lo que generó preocupación en otros países como Eslovaquia y República Checa, donde también se activaron medidas preventivas.
Ante la gravedad del caso, supermercados y distribuidores retiraron de inmediato los lotes sospechosos, mientras las autoridades sanitarias trabajan para determinar el alcance de la contaminación.
La empresa Hipp aseguró que los productos salieron de fábrica en condiciones seguras y sostuvo que podría tratarse de un acto delictivo vinculado a una extorsión.
Según trascendió, la compañía habría recibido un correo electrónico anónimo en el que se exigía el pago de dos millones de euros bajo la amenaza de introducir productos envenenados en distintos puntos de venta de Europa.
El mensaje habría sido enviado a fines de marzo, aunque fue detectado semanas después, lo que complicó la reacción inicial ante la amenaza.
Las autoridades de distintos países europeos avanzan con pericias para identificar el origen del envenenamiento y determinar si existen más productos afectados en circulación.
En Eslovaquia, por ejemplo, la policía ya incautó alimentos sospechosos en una tienda y continúa la búsqueda de posibles envases contaminados.
Los equipos sanitarios también iniciaron controles en hospitales, guarderías y centros educativos para prevenir cualquier riesgo de consumo.
Los raticidas utilizados en estos casos suelen contener sustancias como la bromadiolona, que afecta la coagulación sanguínea y puede provocar hemorragias internas. Los síntomas pueden aparecer varios días después de la ingesta, lo que incrementa la preocupación de las autoridades.
Mientras tanto, la investigación judicial sigue abierta y no se descarta que el caso esté vinculado a un delito de peligro público deliberado.