El Fondo Monetario Internacional reanudó sus relaciones con Venezuela tras años de suspensión. La presidenta interina destacó el impacto económico y el respaldo internacional.
Venezuela dio un paso clave en su proceso de normalización internacional con la reanudación de sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras más de siete años de suspensión por disputas políticas y de reconocimiento institucional.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, celebró la decisión y la calificó como un avance significativo para la economía del país. "Es un paso muy importante para la economía venezolana, pero también para lo que significa Venezuela en la región", afirmó durante una transmisión oficial.
La reanudación fue confirmada por el propio FMI, que explicó que la medida responde al respaldo de la mayoría de sus países miembros, lo que permitió restablecer formalmente los vínculos con el gobierno venezolano.
El organismo había suspendido sus relaciones con Caracas en 2019 debido a la crisis política y la falta de consenso internacional sobre el reconocimiento del gobierno. Ahora, el nuevo escenario político habilitó este giro, que podría abrir la puerta a asistencia financiera y programas de estabilización económica.
Rodríguez también destacó el rol de Estados Unidos en este proceso y agradeció directamente al presidente Donald Trump y a su equipo. "Quiero agradecer a todos los Gobiernos que se sumaron a este impulso", expresó, mencionando además a países como Brasil, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El acercamiento con el FMI se da en un contexto de reconfiguración política en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 y la asunción de Rodríguez como presidenta interina, lo que modificó el posicionamiento internacional del país.

Un informe de ONU Mujeres advirtió sobre el impacto devastador del conflicto en la población femenina y señaló que, pese al alto el fuego, continúan los riesgos y las muertes.
En paralelo, el Grupo Banco Mundial también anunció la reanudación de sus relaciones con Venezuela, lo que refuerza el proceso de reinserción en los organismos multilaterales y genera expectativas sobre futuras líneas de financiamiento.
El regreso al FMI marca un cambio profundo en la política económica y diplomática venezolana, con el objetivo de recuperar acceso al crédito internacional, ordenar las cuentas públicas y avanzar en una eventual reestructuración de su deuda externa.
Sin embargo, el impacto concreto de esta decisión dependerá de la evolución del escenario político interno y de la implementación de reformas que permitan estabilizar una economía que arrastra años de crisis, alta inflación y caída de la producción.