El gobierno de Costa Rica anunció el cierre de su embajada en Cuba y manifestó su preocupación por el deterioro de los derechos humanos en la isla, en medio de un creciente distanciamiento diplomático.
El gobierno de Costa Rica anunció el cierre de su embajada en Cuba y expresó su preocupación por el deterioro de los derechos humanos en la isla, en una decisión que marca un fuerte enfriamiento en las relaciones bilaterales.
La medida fue comunicada por el canciller Arnoldo André, con el respaldo del presidente Rodrigo Chaves, y responde a lo que calificaron como un incremento de la represión y restricciones a libertades fundamentales, como la expresión, la asociación y la protesta.
Además, Costa Rica solicitó a Cuba que retire a su personal diplomático en San José, permitiendo únicamente la permanencia de funcionarios consulares para la atención de ciudadanos.
Desde el gobierno costarricense señalaron que la decisión se vincula con un agravamiento de la situación social y económica en Cuba, marcada por dificultades en el acceso a bienes básicos y un contexto humanitario cada vez más complejo.
También indicaron que la embajada en La Habana ya se encontraba sin personal diplomático desde febrero, lo que hacía inviable sostener su funcionamiento normal.
En ese marco, el cierre fue presentado como una señal política de presión para que el gobierno cubano impulse cambios que permitan, en el futuro, restablecer las relaciones diplomáticas en condiciones plenas.
El gobierno cubano rechazó la medida y la calificó como una decisión unilateral e inamistosa, además de atribuirla a presiones de Estados Unidos en el marco de su política hacia la isla.
Desde La Habana sostuvieron que la acción forma parte de un intento por aislar a Cuba en el escenario regional, en medio de una escalada de tensiones diplomáticas en América Latina.
Aunque no implica una ruptura total, la decisión reduce las relaciones entre ambos países a un nivel estrictamente consular, dejando atrás años de vínculos diplomáticos formales.
El movimiento de Costa Rica se inscribe en un contexto regional más amplio, donde distintos gobiernos han adoptado posiciones más duras frente a Cuba, en medio de cuestionamientos por su situación interna y el impacto de la crisis económica.