El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, pidió este lunes 23 de febrero de 2026 ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra la liberación "inmediata" del expresidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes permanecen detenidos en Estados Unidos tras una operación militar estadounidense a inicios de enero.
Durante su intervención en la 61° sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller Yván Gil reclamó que el gobierno de Estados Unidos libere de forma inmediata al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y a su esposa, la primera dama Cilia Flores, ambos capturados por fuerzas estadounidenses desde el 3 de enero en una operación militar en Venezuela.
Gil presentó la petición como un llamado al respeto de la soberanía venezolana y denunció que la detención de Maduro y Flores se produjo de manera arbitraria, describiendo la acción como una violación del derecho internacional y de los principios de la ONU.
En su discurso, el ministro venezolano denunció la "instrumentalización" de los derechos humanos con fines políticos y criticó lo que consideró un doble estándar en el tratamiento de temas internacionales, reclamando que el sistema de la ONU no adopte una postura firme frente a acciones que, según Caracas, vulneran la soberanía nacional.
Venezuela también solicitó el fin de las sanciones unilaterales que, según el Gobierno venezolano, afectan de manera indiscriminada a la población y han generado dificultades económicas y sociales, y reafirmó su postura de que el diálogo entre Estados debe basarse en igualdad y respeto mutuo.
La petición de Gil ante la ONU se produce en un contexto de tensiones crecientes entre Caracas y Washington tras la captura de Maduro y Flores por parte de Estados Unidos, que enfrentan cargos domésticos y se encuentran bajo custodia en Nueva York, mientras que Venezuela y varios países aliados han denunciado la acción como ilegal y violatoria del derecho internacional.
El reclamo ante el organismo internacional apunta a aumentar la presión diplomática sobre Estados Unidos y a buscar apoyo de otros Estados miembros para cuestionar la legitimidad de la detención, en un momento de reconfiguración de la política externa venezolana y de intensos debates sobre soberanía y cooperación multilateral.