El 25% de los empleados formales del sector privado que cambiaron de ocupación migraron al trabajo independiente o de plataformas. La transición implicó una pérdida promedio del 27,8% en el poder adquisitivo, en un escenario de mayor precarización.

El mapa ocupacional argentino atraviesa una metamorfosis estructural impulsada por la contracción del empleo registrado y el avance acelerado de las actividades independientes. Un relevamiento elaborado por la consultora económica C-P reveló que el 25% de los asalariados formales del sector privado que contaban con un puesto en 2024 o 2025 y cambiaron de condición laboral debieron migrar al cuentapropismo. La cifra sintetiza un proceso de repliegue fabril y comercial que empujó a operarios, vendedores y obreros a sostener sus ingresos mediante aplicaciones de transporte, ventas por redes sociales o trabajos de mantenimiento esporádicos.
La transición no solo modificó la rutina y la estabilidad de los trabajadores, sino que trajo consigo un severo costo para el bolsillo. De acuerdo con el mismo informe técnico, quienes pasaron de una relación de dependencia privada a desempeñarse por cuenta propia sufrieron una caída promedio del 27,8% en sus ingresos reales, configurando un escenario donde el nuevo ocupado debe trabajar más horas para alcanzar un estándar salarial inferior al que percibía bajo convenio.
El repliegue del sector formal coincide con una mayor presión demográfica por conseguir sustento cotidiano. Las estadísticas oficiales del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026 reflejaron que la tasa de actividad trepó al 48,9%, mientras que la desocupación subió al 7,9% y el universo de la informalidad escaló al 45%. Especialistas del sector explican que el salto en la población económicamente activa responde a la imperiosa necesidad de los hogares de incorporar un segundo o tercer perceptor de dinero para compensar el deterioro salarial frente al costo de vida.

El INDEC difundirá las cifras del primer semestre de 2026, con proyecciones privadas y oficiales que anticipan un salto al 31%. En el Ejecutivo atribuyen el freno a la aceleración de precios del verano y apuestan a la desaceleración reciente.
En términos absolutos, las mediciones privadas estiman que el segmento en blanco perdió cerca de 83.000 puestos registrados en la comparación interanual, frente a un sector informal que sumó a 348.000 personas. En ese marco, el cuentapropismo no registrado se consolidó como la única categoría en fuerte expansión al sumar más de 302.000 trabajadores, consolidándose como una red de contención inmediata pero desprovista de aportes jubilatorios, aguinaldo, vacaciones pagas o cobertura de salud.