La Policía Federal desbarató una red de sextorsión que operaba desde la cárcel de Almafuerte, en Cacheuta, luego de que un hombre de Chubut denunciara haber sido engañado y extorsionado hasta transferir unos $2 millones.
Una investigación por sextorsión y estafa virtual permitió desbaratar una banda que operaba desde la cárcel de Almafuerte, en Cacheuta, Mendoza. El caso se conoció tras la denuncia de un hombre de la provincia de Chubut que terminó transfiriendo cerca de $2 millones luego de ser víctima de una elaborada maniobra de engaño.
La causa se inició en noviembre de 2025 en la localidad chubutense de Cholila y quedó a cargo del Ministerio Público Fiscal de Lago Puelo. A partir de la denuncia, efectivos de la Policía Federal comenzaron a seguir la ruta del dinero y reconstruyeron el funcionamiento de la organización que realizaba las extorsiones.
Según la investigación, la víctima fue contactada inicialmente a través de Facebook por una mujer que se hacía llamar "Carla". Tras los primeros intercambios, la conversación continuó por WhatsApp, donde ambos comenzaron a enviarse mensajes y fotografías.
El plan dio un giro cuando la supuesta joven afirmó ser menor de edad y dejó de comunicarse. Días después apareció un hombre que dijo ser su padre y comenzó a exigir dinero al denunciante, bajo la amenaza de denunciarlo por una supuesta situación de abuso.
La presión aumentó cuando los estafadores enviaron documentos falsos, entre ellos una denuncia por ciberacoso y hasta un acta de defunción, donde afirmaban que la joven se había quitado la vida. Además, otras personas se hicieron pasar por abogados y funcionarios judiciales para reforzar la historia.
Ante el temor de enfrentar una causa penal, el hombre realizó varias transferencias bancarias que en total sumaron alrededor de 2 millones de pesos.
El análisis de los movimientos financieros permitió a los investigadores reconstruir el circuito del dinero y detectar que los fondos terminaban en manos de allegados de un interno alojado en el penal Almafuerte, señalado como el presunto cerebro de la estafa.
Con esa información, la Justicia ordenó allanamientos tanto en el complejo penitenciario de Luján de Cuyo como en una vivienda del barrio La Gloria, en Godoy Cruz, donde residirían otros integrantes de la banda.
Durante los procedimientos se secuestraron teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos que serán analizados para determinar el alcance de la organización y establecer si existen más víctimas del mismo mecanismo de extorsión.