Pese a que el IPC nacional marcó 1,7% en agosto y acumuló 33,5% en doce meses, las divisiones vinculadas a tarifas, energía y movilidad alcanzaron subas de hasta 55%. Analistas advierten que el peso de estos gastos esenciales comprime el margen para el consumo recreativo.

Aunque el Gobierno nacional celebró el dato de inflación de agosto del 1,7% —el registro más acotado en catorce meses y la menor variación mensual para ese período desde 2017—, la recomposición de los precios relativos continuó ejerciendo una fuerte presión sobre el presupuesto de los hogares. De acuerdo con las estadísticas difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un 21,3% en los primeros ocho meses del año y un 33,5% en los últimos doce meses, las divisiones que agrupan a los servicios esenciales y regulados superaron con holgura ese promedio, anotando incrementos interanuales que en varios casos perforaron el techo del 50%.
La brecha entre el nivel general y las erogaciones mensuales obligatorias de las familias se percibe con mayor nitidez en el Gran Buenos Aires (GBA), donde los precios crecieron un 33,7% interanual. Durante agosto, el segmento que traccionó los incrementos fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con un alza del 2,8% mensual, escoltado por Educación con un 2,5%, en contraste directo con rubros como Prendas de vestir y calzado (-0,6%) y Recreación y cultura (0%), lo que evidencia un desplazamiento de los recursos cotidianos hacia consumos de carácter rígido e inelástico.
En la medición acumulada a doce meses en el GBA, la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró una suba del 45,3%, superando por 11,6 puntos porcentuales a la inflación general de la región. La disparidad resultó todavía más pronunciada dentro del subrubro específico de electricidad, gas y otros combustibles, que trepó un 55,4% interanual, estableciendo una distancia de 21,7 puntos porcentuales por encima del IPC regional. En el resto del país, este componente habitacional exhibió alzas interanuales de fuerte impacto: 49,3% en la región Pampeana, 50,1% en el Noroeste, 50,8% en Cuyo, 50,9% en la Patagonia y un récord de 74,5% en el Noreste.
Por su parte, los costos puramente habitacionales también corrieron por delante de la pauta inflacionaria. El rubro Alquiler de la vivienda y gastos conexos avanzó un 42% interanual, mientras que el valor puro de las locaciones trepó 42,7%, tensionando la capacidad de pago de los inquilinos.
El capítulo de Transporte avanzó 38,6% interanual en el GBA, pero los componentes indispensables para los traslados diarios exhibieron una aceleración mucho más marcada: el transporte público acumuló un salto del 52,1% y los combustibles y lubricantes para el hogar escalaron un 50%. La suba en el transporte del conurbano y la capital respondió al esquema de actualización que combina una sobretasa de dos puntos por encima de la inflación mensual con ajustes específicos de hasta el 10%, llevando el boleto de colectivo a superar los $1.100 en septiembre. A nivel federal, el transporte de pasajeros acumuló alzas del 53,5% en la región Pampeana, 54,4% en el Noroeste y 52,8% en Cuyo.
El resto de los servicios monitoreados por el Indec también cerró con avances superiores a la media en el GBA: Educación trepó 41,8% (con picos de 44,5% en el Noroeste), Comunicación acumuló 38,2% —impulsada por telefonía fija e internet con un 38,6%— y Salud marcó un alza del 33,3%, donde las cuotas de medicina prepaga subieron 33,7%.
Frente a este escenario, los analistas destacan las consecuencias macroeconómicas sobre el consumo familiar. Alejandro Giacoia, economista de la consultora EconViews, remarcó que el índice específico de servicios públicos elaborado por su equipo trepó casi un 50% interanual frente al 33,5% del IPC nacional, con una brecha de 16,5 puntos porcentuales: “Dado que se tratan de servicios que son bastante inelásticos, eso hace que el ingreso disponible caiga porque hay que destinar una mayor parte del ingreso a cubrir esos gastos y quedan menos recursos para bienes recreativos”, explicó.
En sintonía, Manuel Cerdán, analista de la firma Invecq, subrayó que en el último año los servicios crecieron un 42% frente a un alza de apenas el 29% en los bienes, motorizados por aumentos promedios del 56% en luz, gas y agua y del 51% en transporte. Según el especialista, las correcciones tarifarias continuarán vigentes dado que los cuadros actuales aún no alcanzan el equilibrio técnico: relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) indican que la cobertura tarifaria en el AMBA cubre actualmente el 55% del costo operativo integral, ubicándose el servicio de agua corriente como el único que alcanzó el 100% de cobertura de sus costos reales.