La cotización internacional superó el techo de amortiguación de USD 95 fijado por las petroleras en el mercado argentino para evitar traslados automáticos al precio de la nafta.

El mercado energético internacional volvió a encender las señales de alarma este martes ante una nueva escalada bélica en Medio Oriente, llevando al petróleo crudo a aproximarse al umbral de los USD 100 por barril. La variedad de referencia global, el crudo Brent, avanzó casi un 2% hasta ubicarse en los USD 98,65, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), parámetro del mercado estadounidense, trepó un 2,5% y cerró en torno a los USD 93,71. En sentido opuesto, el gas natural operó con relativa estabilidad y registró un retroceso marginal del 0,3% para cotizar cerca de los USD 2,96.
La presión alcista sobre las pizarras se disparó tras confirmarse un ataque con proyectiles ejecutado por rebeldes hutíes de Yemen contra complejos operativos de la estatal saudí Aramco en la región de Jizán. De acuerdo con el Ministerio de Energía de Arabia Saudita, los impactos alcanzaron diversos establecimientos del sector en el sur del reino, desatando focos de incendio y forzando la suspensión temporal de algunas fases operativas. En paralelo, la alianza ampliada OPEP+ resolvió mantener inalteradas sus cuotas de extracción para septiembre y octubre, marcando la primera interrupción de incrementos de oferta desde abril tras un acuerdo rubricado por Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, socios que volverán a deliberar el próximo 4 de octubre.

El Banco Central completó la primera licitación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y adjudicó $200.000 millones entre 13 entidades financieras tras recibir ofertas por más de $258.000 millones.
El encarecimiento del crudo repercutió de inmediato en los principales centros bursátiles internacionales, dominados por una marcada aversión al riesgo ante el impacto inflacionario global. En el continente europeo predominaron los números rojos, con retrocesos cercanos al 1% en los índices de Madrid, Milán y Fráncfort. Una tendencia similar se replicó en las operaciones a término de Nueva York, donde los contratos vinculados al Dow Jones retrocedieron un 0,75% y los del S&P 500 cayeron un 0,29%, al tiempo que las posiciones del tecnológico Nasdaq lograron sostener una suba mínima del 0,02%.
En el plano doméstico, el avance de las cotizaciones externas vuelve a poner a prueba el mecanismo de amortiguación implementado por la industria hidrocarburífera para resguardar los surtidores locales. Desde abril, YPF encabeza un sistema de buffer —al que luego adhirieron las demás refinadoras del país— que estableció una referencia teórica de USD 95 por barril para disociar parcialmente el costo en el mercado interno de las turbulencias bélicas. Dicho esquema contuvo el valor del litro de nafta súper en torno a los $2.000 y el gasoil en $2.100, bajo la pauta señalada por el titular de la petrolera, Horacio Marín, de diferir el impacto de fluctuaciones abruptas y recomponer los ingresos a través de una cuenta de compensación una vez normalizado el panorama internacional.