La titular del Senado participó de la vigilia en la Casa Histórica con agenda propia y separada de la comitiva presidencial. Sus definiciones sobre cómo le gustaría servir al país y los sutiles desmarques respecto al rumbo del Gobierno.
La interna en la cúpula del poder nacional sumó un nuevo capítulo de sutiles desmarques políticos durante los festejos patrios. La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a concentrar todas las miradas en la Casa Histórica de Tucumán, donde participó de la vigilia oficial por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia. Al término de la ceremonia, la titular del Senado fue consultada de manera directa sobre una eventual postulación presidencial para las elecciones de 2027 y, lejos de desalentar los rumores, dejó una definición que encendió las especulaciones dentro del propio espacio oficialista.
Declaraciones al periodismo acreditado luego de la vigilia por el 210 Aniversario de nuestra Independencia Nacional. Hoy Tucumán es la Capital simbólica de la República Argentina. pic.twitter.com/l9a1lHRK3K
- Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) July 9, 2026
Sin confirmar ni descartar sus planes a futuro, la funcionaria esquivó las etiquetas electorales pero marcó la cancha con un perfil marcadamente identitario. Villarruel afirmó que le gustaría ser la persona que sirva a los argentinos con decencia, honestidad y profundo patriotismo, asegurando que actualmente prefiere no pensar en términos de candidaturas y que continuará trabajando por el país desde el lugar que le toque ocupar. La frase resonó con fuerza en los pasillos políticos, justo en un momento donde distintos sectores de la oposición y del propio Gobierno empiezan a mover sus fichas de cara al próximo turno en las urnas.
La distancia con el discurso oficial que pronunció el presidente Javier Milei también quedó en evidencia durante la ronda de prensa. Al ser consultada sobre las palabras del jefe de Estado, quien defendió el rumbo económico de su gestión y habló de consolidar una "segunda independencia", la vicepresidenta prefirió enfriar el relato con una respuesta escueta pero contundente. Villarruel señaló que se trató de "un discurso político" y recordó que la conmemoración del 9 de Julio es una fecha histórica que trasciende a cualquier administración o partido de turno, evitando sumarse a la épica discursiva que buscó instalar la Casa Rosada.
Esta toma de distancia no fue solo verbal, sino que se reflejó en la ingeniería logística de los festejos en el norte. La titular del Senado arribó a Tucumán por invitación directa del gobernador anfitrión, Osvaldo Jaldo, y desplegó una agenda oficial completamente separada de la comitiva presidencial, coincidiendo con Milei únicamente durante el acto institucional central. Mientras el mandatario centró sus esfuerzos en relanzar los consensos en torno al Pacto de Mayo y defender el paquete de reformas legislativas, su compañera de fórmula optó por blindar su perfil institucional, consolidando un juego propio que expone las tensiones en la conducción del Estado.