El consumo volvió a caer en febrero y profundiza una tendencia negativa en 2026. Supermercados, mayoristas y comercios retrocedieron, mientras que el comercio electrónico fue el único sector en crecimiento.
El consumo en Argentina volvió a caer en febrero y profundizó la tendencia negativa que ya se había registrado en enero, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y caída de la demanda interna.
Según distintos relevamientos, la retracción alcanzó alrededor del 3,4% interanual, con bajas generalizadas en la mayoría de los rubros y canales de venta.
El deterioro impactó especialmente en los canales tradicionales. Las ventas en supermercados registraron caídas cercanas al 5,9%, mientras que autoservicios, mayoristas y farmacias también mostraron números negativos.

El INDEC informó que en enero los salarios volvieron a quedar por debajo de la inflación. Es el quinto mes consecutivo de caída del poder adquisitivo, en un contexto de presión sobre el consumo.
Incluso los pequeños comercios, como almacenes y kioscos, que venían resistiendo mejor la crisis, comenzaron a mostrar retrocesos en sus ventas.
En contraste, el comercio electrónico fue el único segmento que logró sostener un crecimiento, con subas cercanas al 26,5% interanual, lo que marca un cambio en los hábitos de consumo.
El avance del canal digital se explica por su mayor flexibilidad, promociones y facilidades de pago, en un contexto donde los consumidores buscan optimizar gastos y comparar precios.
El principal factor detrás de la caída del consumo es la pérdida de ingresos reales.

La industria vitivinícola argentina atraviesa uno de sus peores momentos en años. Caída del consumo, menos exportaciones y altos costos golpean a un sector clave para Mendoza.
La inflación y el estancamiento de los salarios generan un escenario donde las familias priorizan gastos esenciales, lo que impacta directamente en sectores como alimentos, indumentaria y bienes durables.
El retroceso del consumo es una señal clave para la economía, ya que refleja el nivel de actividad interna.
Mientras no haya una recuperación sostenida del poder adquisitivo, las perspectivas siguen siendo inciertas y la reactivación del consumo podría demorarse más de lo previsto.