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El vino argentino en crisis: qué pasó en 2025 y cómo afecta a Mendoza

La industria vitivinícola argentina atraviesa uno de sus peores momentos en años. Caída del consumo, menos exportaciones y altos costos golpean a un sector clave para Mendoza.

Jueves, 26 de Marzo de 2026
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La industria del vino argentino atraviesa una crisis profunda y 2025 quedó marcado como un punto de quiebre, con impacto directo en Mendoza, principal región productora del país.

El sector enfrenta una combinación de factores que complicaron su desempeño: caída del consumo interno, baja en las exportaciones y aumento de los costos, lo que redujo la rentabilidad de bodegas y productores.

Un cambio en los hábitos de consumo

Uno de los principales problemas es la fuerte caída en el consumo de vino en Argentina, una tendencia que se viene consolidando desde hace años.

Actualmente, el consumo per cápita cayó a niveles históricamente bajos, muy lejos de décadas anteriores, en un contexto donde los hábitos cambiaron y las nuevas generaciones consumen menos alcohol.

Menos ventas y más stock

La caída en la demanda, tanto local como internacional, generó un exceso de stock en toda la cadena productiva, lo que afecta directamente a bodegas y viñateros.

Esto se traduce en menores precios, dificultades financieras y la necesidad de muchas empresas de reorganizar deudas o reducir costos para sostener su actividad.

Mendoza, en el centro del impacto

El escenario golpea especialmente a Mendoza, que concentra gran parte de la producción vitivinícola del país y donde miles de familias dependen directa o indirectamente del sector.

Además, en los últimos años se registró una reducción de la superficie cultivada y la desaparición de viñedos, lo que refleja la profundidad de la crisis estructural.

Competencia y costos

A nivel internacional, el vino argentino enfrenta dificultades para competir debido a los altos costos internos, la inflación y las barreras comerciales, frente a países como Chile que tienen ventajas en exportaciones.

Esto limita el crecimiento en mercados externos, que históricamente fueron clave para sostener la industria.

Un sector en transformación

Pese al contexto adverso, desde el sector aseguran que todavía hay oportunidades, aunque será necesario adaptarse a nuevas tendencias, mejorar la competitividad y apostar a productos con mayor valor agregado.

Mientras tanto, la crisis del vino no solo impacta en la economía, sino también en una actividad profundamente ligada a la identidad cultural de Mendoza y de la Argentina.