El canciller Pablo Quirno aseguró que "no hay chance" de romper relaciones diplomáticas con Brasil a raíz de los cruces entre Javier Milei y Lula da Silva. La Casa Rosada busca mantener el intercambio comercial y la agenda del Mercosur.
El Ministerio de Relaciones Exteriores salió a fijar postura sobre la tensión política entre Argentina y Brasil, descartando cualquier tipo de quiebre institucional. El canciller Pablo Quirno aseguró que "no hay chance de romper las relaciones" con el país vecino, explicando que las fricciones responden a diferencias ideológicas entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. Desde el Gobierno buscaron separar las disputas personales del vínculo estratégico bilateral, orientado a preservar el intercambio comercial y el funcionamiento del Mercosur.
La postura oficial se dio en respuesta a las repercusiones por la participación de Milei en el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro. Al respecto, el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, sostuvo que la actitud del presidente argentino "perjudica a su propio país", calificando de lamentables las expresiones vertidas durante su estadía en San Pablo.
En el plano local, las declaraciones presidenciales desencadenaron repercusiones en el Poder Legislativo. El diputado Jorge Taiana presentó un proyecto de repudio en la Cámara de Diputados para cuestionar los dichos de Milei dirigidos hacia el mandatario brasileño y contra el ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes.
Frente a este escenario, la Cancillería argentina ratificó su intención de mantener abiertos los canales diplomáticos con Brasilia. La Casa Rosada busca evitar que la confrontación partidaria afecte la relación entre ambos estados y perjudique el desarrollo de los compromisos bilaterales vigentes.