El banco estadounidense redujo su cálculo del PBI luego de que el INDEC informara una baja mensual de 2,9% en julio. De confirmarse un nuevo retroceso entre julio y septiembre, el país sumará dos trimestres seguidos en terreno negativo.

El banco de inversión internacional J.P. Morgan aplicó una drástica corrección a la baja en sus proyecciones sobre la economía argentina al reducir su estimación de crecimiento para 2026 de 2,7% a 1,5%, advirtiendo además sobre el ingreso formal en una recesión técnica durante el tercer trimestre. La revisión del gigante de Wall Street se produjo luego de que el INDEC difundiera los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que exhibió en julio un desplome mensual desestacionalizado de 2,9% y una contracción interanual de 1,4%, marcando el peor tropiezo mensual desde la parálisis de abril de 2020.
Desde la entidad financiera señalaron que, si bien se aguardaba una desaceleración en línea con la debilidad observada en el segundo trimestre —período en el cual el Producto Bruto Interno cayó 0,6%—, la magnitud del retroceso superó con creces el pronóstico inicial de una baja cercana al 1% mensual. En la jerga económica, una recesión técnica se configura cuando el nivel de actividad acumula dos trimestres consecutivos de caída, una dinámica que el banco da prácticamente por consumada al proyectar una contracción anualizada del 4% para el período comprendido entre julio y septiembre.
El informe enfatiza que, al margen de episodios extraordinarios como la crisis sanitaria de 2020, el cimbronazo financiero global de 2008 y las turbulencias devaluatorias de 2018-2019, ningún registro mensual desde 2004 evidenció un deterioro tan marcado como el de julio pasado. La merma obedeció principalmente a la parálisis en los sectores más ligados a la demanda interna y el empleo formal, destacándose el comercio minorista y mayorista (-5,1%) y la industria manufacturera (-4,6%), que en conjunto restaron 1,3 puntos porcentuales al índice general.

El indicador de J.P. Morgan subió más del 50% desde julio y cerró en 609 puntos básicos. El freno en las compras de divisas del Banco Central, la suba de rendimientos en Wall Street y las dudas sobre el financiamiento para 2027 presionan a la deuda.
En contraposición, las actividades primarias y extractivas sostuvieron variaciones positivas frente a julio del año previo, impulsadas por saltos en Pesca (+424,5%), Explotación de minas y canteras (+8,4%) y el complejo agropecuario (+0,7%). Sin embargo, analistas del sector privado calcularon que, tras el piso alcanzado a mitad de año, la actividad general necesitaría expandirse alrededor de un 6% acumulado entre agosto y septiembre para evitar un trimestre negativo, un escenario improbable que echa por tierra los pronósticos oficiales que anticipaban un rebote de la economía para la segunda mitad del año.