Una fórmula económica y natural permite desprender la grasa acumulada en las paredes del horno sin recurrir a químicos corrosivos ni desgastarse al fregar.

La acumulación de grasa quemada en las paredes y la base del horno suele ser uno de los mayores dolores de cabeza en las tareas hogareñas. Para solucionar este problema sin gastar de más en aerosoles abrasivos, existe un método natural altamente efectivo a base de bicarbonato de sodio y vinagre blanco, dos elementos que combinados descomponen la suciedad más adherida.
El procedimiento consiste en mezclar media taza de bicarbonato con unas cucharadas de agua tibia hasta formar una pasta espesa. Esa preparación debe esparcirse por toda la superficie interior del artefacto, evitando los conductos de ventilación y los calentadores de gas. Tras dejar actuar la mezcla durante al menos ocho horas o toda la noche, se rocía vinagre con un pulverizador para generar una espuma efervescente que desincrusta la grasa, permitiendo retirarla fácilmente con un trapo húmedo.