Donald Trump y Xi Jinping se reúnen en la Casa Blanca para intentar prolongar la tregua arancelaria entre ambas potencias. El temario incluye la disputa por Taiwán, la carrera en inteligencia artificial y la tensión con Irán.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibe este jueves en la Casa Blanca a su par de China, Xi Jinping, en el marco de una cumbre bilateral de alto voltaje diplomático que concentra la atención de los mercados internacionales. El encuentro entre los dos líderes busca encauzar una compleja agenda bilateral dominada por la guerra comercial, los roces militares en el sudeste asiático y la pugna por el liderazgo en la industria de la inteligencia artificial, en un intento por dotar de previsibilidad al vínculo entre las dos mayores economías del planeta.
El frente arancelario se ubica al tope de las prioridades de la mesa negociadora. Tras meses de intensas disputas impositivas, Washington y Beijing alcanzaron un principio de tregua temporal que ahora aspiran a consolidar y extender en el tiempo. La discusión técnica abarca compromisos de compra de bienes agropecuarios estadounidenses, mecanismos de intercambio recíproco y la garantía de suministro estable de tierras raras y minerales críticos, insumos indispensables que el gigante asiático controla en gran escala y que resultan vitales para el ecosistema tecnológico de Occidente.
El tablero geopolítico sumará uno de los capítulos más sensibles con la situación de Taiwán. Mientras Beijing sostiene su reclamo de soberanía territorial sobre la isla y objeta de forma terminante cualquier tipo de asistencia bélica foránea a Taipéi, la administración norteamericana ratifica su política de suministro de armamento defensivo para preservar el equilibrio en el estrecho. En paralelo, la Casa Blanca intentará comprometer a Xi para que utilice su influencia comercial sobre el régimen de Irán y colabore en desactivar la crisis en Medio Oriente, pese a los reparos que el gigante asiático suele manifestar ante las acciones militares de las potencias occidentales.
La competencia estratégica por los semiconductores avanzados y los desarrollos cognitivos también formará parte del plenario formal. Washington sostiene un férreo esquema de controles a las exportaciones para limitar el acceso chino a circuitos integrados de última generación, al tiempo que el gobierno de Xi acelera sus propios planes de soberanía tecnológica. A pesar de estas diferencias estructurales, ambos mandatarios apuntan a fijar canales de alerta temprana para prevenir malentendidos operativos en materia digital, coronando la jornada con una cena de Estado que reunirá a los principales referentes corporativos del sector productivo y financiero de ambos países.