La compañía deportiva perdió el 76% de su valor en un lustro y dejará el índice de las 100 gigantes estadounidenses el 21 de septiembre, aunque continuará en el S&P 500.

En un rebalanceo que evidencia la profunda transformación de las prioridades de inversión en Wall Street, la firma deportiva Nike dejará de integrar formalmente el S&P 100 a partir del próximo 21 de septiembre. La salida de la histórica marca de indumentaria no implica su exclusión del más amplio S&P 500 —donde continuará cotizando entre las principales compañías públicas estadounidenses—, pero sí supone la pérdida de su membresía en el núcleo más exclusivo y representativo del mercado financiero global.
La decisión técnica responde de manera directa al agudo deterioro en la cotización de sus títulos. El papel de la compañía finalizó la última rueda bursátil en u$s 38,40, marcando su mínimo en 12 años tras haber resignado cerca del 50 % de su cotización en los últimos doce meses y profundizar un derrumbe acumulado del 76 % en los últimos cinco años. Este declive implicó una dramática contracción en su valuación patrimonial: la capitalización bursátil de Nike se hundió desde los u$s 264.000 millones que exhibía a fines de 2021 hasta ubicarse en torno a los u$s 57.000 millones, una dinámica diametralmente opuesta a la del propio S&P 100, que avanzó alrededor del 83 % en ese mismo período.
Las vacantes generadas dentro del indicador serán ocupadas por cuatro corporaciones de perfil netamente informático y de conectividad: Dell Technologies, Palo Alto Networks, Arista Networks y SanDisk, las cuales ascenderán desde el S&P 500 para debutar en el selecto centenar de firmas. El ajuste bursátil se produce en un año en el que el S&P 500 registra una suba acumulada del 12 %, traccionada por el flujo masivo de capital hacia sectores estratégicos ligados a la inteligencia artificial, el equipamiento de centros de datos, la ciberseguridad corporativa y el almacenamiento en memoria flash.
La salida de Nike tampoco se produjo de forma aislada. En el marco de la misma revisión, también fueron dadas de baja del indicador otras tres corporaciones consolidadas: Honeywell Aerospace, Simon Property Group y Colgate-Palmolive. La sustitución de estas firmas por jugadores clave de la infraestructura de datos ratifica una tendencia estructural donde el mercado financiero privilegia los modelos de negocio escalables de soporte tecnológico por encima de los gigantes tradicionales del consumo masivo y los bienes raíces comerciales.
El movimiento acarreará impactos operativos concretos sobre la negociación diaria en la bolsa neoyorquina. Dado que un importante volumen de fondos comunes y cotizados (ETF) replican pasivamente la composición exacta del S&P 100, los gestores institucionales se verán forzados a deshacerse de sus tenencias en las compañías salientes y adquirir de manera simultánea las acciones de los cuatro flamantes ingresantes antes de la entrada en vigencia del nuevo listado.
En el plano financiero y comercial, Nike reportó en su último ejercicio fiscal una facturación global por u$s 46.398 millones, manteniéndose prácticamente estancada frente al ciclo previo, mientras que su beneficio neto anual retrocedió a u$s 3.108 millones. Pese a que la conducción ejecutiva liderada por Elliott Hill puso en marcha un plan integral de reestructuración y reorientación de negocio, las medidas adoptadas hasta el momento no han logrado disipar las dudas de los analistas ni revertir la constante sangría en el valor de sus acciones.