La administración de Gustavo Melella consideró un acierto el giro de la Casa Rosada hacia la infraestructura militar en el sur. Sin embargo, advirtió que la iniciativa debe traducirse en recursos concretos y en un rol activo para los fueguinos.

La ratificación gubernamental para emplazar una Base Naval Integrada en Ushuaia, anunciada por el presidente Javier Milei durante su última cadena nacional, fue recibida con beneplácito por la gestión de Gustavo Melella. Desde el Ejecutivo de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur ponderaron el cambio de mirada de Balcarce 50 respecto a la relevancia estratégica y la proyección bicontinental del país, un planteo que la gobernación local viene sosteniendo desde hace años tanto en los despachos ministeriales como a través de propuestas orientadas a la inversión mixta.
No obstante, el respaldo institucional estuvo acompañado por una firme advertencia sobre el plano operativo y político. El gobernador remarcó que cualquier definición vinculada al Atlántico Sur, la Antártida y el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas exige necesariamente la participación protagónica de la provincia, insistiendo en que no es factible diseñar una política de Estado federal excluyendo al territorio que ejerce la jurisdicción sobre los archipiélagos usurpados.
En esa sintonía, Melella puso el acento en la urgencia de dotar a los anuncios oficiales de un marco administrativo concreto, con asignación presupuestaria formal, plazos de ejecución verificables y una instancia formal de diálogo bilateral con la Nación. Asimismo, instó al Gobierno a reactivar el Consejo Nacional de Malvinas y a profundizar las herramientas jurídicas y diplomáticas internacionales para neutralizar de raíz la explotación unilateral de hidrocarburos y recursos pesqueros en la Plataforma Continental argentina.