La estudiante de 28 años permanecía desaparecida desde el domingo tras salir de su domicilio. Su cuerpo fue hallado sin documentos en proximidades de la estación y peritos lograron identificarla mediante huellas dactilares.

Luego de 48 horas de intensa búsqueda y angustia familiar, la investigación por el paradero de Lucía Vergara concluyó con el desenlace más temido. La joven de 28 años, quien cursaba el Profesorado de Educación Inicial y se desempeñaba como pasante en un establecimiento infantil, fue identificada en la morgue judicial tras confirmarse que fue embestida por una formación de la línea Sarmiento a la altura del barrio porteño de Floresta.
La desaparición de la joven se había registrado durante la tarde del domingo 30 de agosto, cuando se retiró de la vivienda que compartía con su madre en la localidad bonaerense de Ramos Mejía luego de un entredicho familiar. Con el correr de las horas, la falta absoluta de comunicación y la ausencia de contacto con sus allegados encendieron las alarmas de su entorno, derivando en la radicación formal de una denuncia por averiguación de paradero en la Comisaría Segunda de Ramos Mejía el lunes 31 de agosto, alertados también porque no se había presentado a su puesto de trabajo en la sala de lactarios del jardín Mi Pequeña Ciudad.
El siniestro ferroviario ocurrió durante la misma noche del domingo en las inmediaciones de la estación Floresta. No obstante, debido a que la víctima no portaba consigo documentación personal ni pertenencias que permitieran acreditar su identidad en el momento, el cuerpo ingresó a dependencias forenses bajo la condición de NN. La confirmación llegó en las últimas horas a partir del cotejo de sus fichas decadactilares con las bases de datos del Registro Nacional de las Personas.
La fiscalía interviniente abrió una causa tendiente a reconstruir los últimos movimientos de la víctima para determinar la mecánica del hecho. Los pesquisas analizan cámaras de seguridad públicas y privadas tanto en el trayecto desde el partido de La Matanza hacia la Ciudad de Buenos Aires como en la traza ferroviaria, con el objetivo de precisar si se trató de un accidente vial o si existió la participación de terceras personas en los instantes previos al impacto.
La confirmación del deceso generó un profundo impacto en el ámbito académico y comunitario de la zona oeste. Desde la institución educativa donde realizaba sus prácticas emitieron un comunicado de condolencias en el que destacaron su vocación y el afecto construido en el trabajo diario con los niños y sus familias, en medio de muestras de pesar de docentes y allegados.