La directora de Epidemiología provincial, Andrea Falaschi, precisó que la gastroenteritis aguda que afectó a estudiantes, docentes y familiares de los colegios Juan Galo Lavalle y Juan Domingo Perón se transmitió por vía fecal-oral.

El Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza confirmó formalmente que el masivo brote gastrointestinal que afectó a cerca de 200 alumnos en el departamento de Lavalle fue provocado por norovirus, un patógeno caracterizado por su alta tasa de transmisibilidad a través de la vía fecal-oral o por contacto directo entre personas y superficies contaminadas. Tras jornadas de seguimiento epidemiológico e incertidumbre en la comunidad, la titular de la Dirección de Epidemiología provincial, Andrea Falaschi, presentó las conclusiones de laboratorio durante la noche de este lunes.
El episodio se originó en la escuela Juan Galo Lavalle, donde inicialmente 196 estudiantes, además de docentes y familiares convivientes, manifestaron cuadros clínicos agudos marcados por diarrea acuosa, vómitos reiterados y fuertes dolores abdominales. No obstante, en las horas posteriores el rastreo epidemiológico debió expandirse tras la notificación de nuevos casos sintomáticos en la Escuela N° 1-661 Juan Domingo Perón, confirmando la dispersión del virus en el ámbito escolar del departamento norteño.
Según puntualizó Falaschi, el norovirus constituye una de las principales causas de brotes de diarrea aguda a nivel mundial, proliferando con suma facilidad en entornos institucionales cerrados como escuelas, guarderías y colegios donde coexiste una alta densidad poblacional: “Produce fundamentalmente diarrea acuosa, dolor abdominal y vómitos. Tiene un período de incubación corto, de 12 a 48 horas, y en la gran mayoría de los casos los pacientes cursan el cuadro y se recuperan favorablemente sin complicaciones mayores”, detalló la especialista.
Sin embargo, la funcionaria remarcó que el foco de alerta médica debe ponerse en los niños pequeños, adultos mayores o pacientes con patologías de base, grupos poblacionales en los cuales la pérdida sostenida de líquidos puede desencadenar cuadros severos de deshidratación. La diseminación ocurre predominantemente al higienizarse de forma deficiente las manos tras el uso de sanitarios, durante el cambio de pañales o por la manipulación de alimentos con manos contaminadas.
Frente a la contingencia sanitaria, la cartera de Salud enfatizó una serie de recomendaciones indispensables para cortar la cadena de contagios, destacando una advertencia técnica fundamental: el alcohol en gel no inactiva el norovirus. Por esta razón, el único método preventivo eficaz es el lavado riguroso de manos con agua y jabón, especialmente antes de cocinar o consumir alimentos, y de manera indefectible luego de usar el baño, asistir a personas convalecientes o limpiar vómitos y materia fecal.
Asimismo, las autoridades sanitarias y escolares dispusieron operativos de desinfección integral y profunda con lavandina en las instalaciones de los colegios alcanzados, concentrando las labores en los módulos sanitarios. En paralelo, se estableció una pauta de vigilancia epidemiológica activa y se instruyó a los directivos y familias que los alumnos o trabajadores infectados no deben concurrir a los establecimientos hasta que hayan transcurrido al menos 48 horas desde la desaparición total de los síntomas, plazo necesario para garantizar que el período de eliminación viral haya cesado.