La petrolera aplicó desde este jueves una suba del 1% en naftas y gasoil. La empresa aseguró que mantendrá por 45 días un esquema para amortiguar el impacto del precio internacional del petróleo.
YPF aplicó desde este jueves un nuevo aumento del 1% en el precio de las naftas y el gasoil en todo el país. En Mendoza, la actualización ya se refleja en los surtidores de la petrolera estatal.
La decisión fue comunicada por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, quien además confirmó que la empresa sostendrá un esquema de contención de precios durante los próximos 45 días.
Con la suba aplicada este jueves, los valores de referencia de YPF en Mendoza quedaron de la siguiente manera:
Nafta Súper: $2.067
Infinia: $2.263
Diesel 500: $2.213
Infinia Diesel: $2.280
La actualización se da en un contexto de fuerte volatilidad internacional, marcado por la escalada del precio del petróleo Brent, que superó los US$100 por barril en medio de la tensión geopolítica en Medio Oriente.
Desde la compañía explicaron que se mantendrá una especie de "cuenta compensadora" para amortiguar el impacto de las variaciones internacionales del petróleo.
El objetivo es evitar que toda la suba del crudo se traslade de manera inmediata a los surtidores. En la práctica, YPF absorberá temporalmente parte de esa diferencia y buscará recuperarla de forma gradual cuando el escenario internacional se normalice.
Según estimaciones del sector, desde el inicio de la guerra en Medio Oriente los combustibles acumularon subas superiores al 23%, aunque todavía existiría una diferencia cercana al 15% respecto de los valores que debería reflejar la paridad internacional.
Otro punto confirmado por Marín es la continuidad del esquema de micropricing, una modalidad que permite aplicar precios diferenciados según la zona geográfica, la franja horaria y los corredores comerciales.
Con este sistema, la petrolera busca adaptar los valores a la demanda de cada región y mejorar la rentabilidad de sus estaciones de servicio.
Desde YPF sostienen que la estrategia apunta a equilibrar la necesidad de rentabilidad de la compañía con el impacto sobre los consumidores, en un mercado liberado y atravesado por la volatilidad del precio internacional del crudo.