La escalada del conflicto en Medio Oriente genera incertidumbre en los mercados energéticos y podría impactar en Argentina. Especialistas advierten que, aunque el país tiene autoabastecimiento de petróleo, el mayor desafío será garantizar el gas para el invierno, especialmente en provincias como Mendoza.
La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a generar preocupación en Mendoza por sus posibles efectos sobre el suministro energético. Si bien Argentina cuenta con producción suficiente de petróleo para cubrir su demanda interna, especialistas advierten que la situación es diferente en el caso del gas natural, un recurso clave para atravesar los meses de invierno.
El análisis fue planteado por el presidente de la Empresa Mendocina de Energía (EMESA), Gerardo Rabinovich, quien explicó que una crisis internacional de este tipo impacta en toda la economía mundial y en los mercados energéticos, especialmente cuando se trata de una región estratégica para el suministro global de combustibles.
Según explicó el especialista, Argentina logró consolidar en los últimos años un escenario de autoabastecimiento petrolero, gracias a la producción local. Sin embargo, la situación cambia cuando se analiza el gas natural.
Aunque el país incrementó su producción, durante el invierno aún necesita importar parte del gas que consume, especialmente en los picos de demanda. Esa dependencia se vuelve más compleja en un contexto internacional de precios elevados provocado por la guerra.
Rabinovich advirtió que la falta de infraestructura suficiente para transportar gas dentro del país obliga a recurrir al mercado externo, donde los valores se encuentran presionados al alza por la tensión geopolítica.
El conflicto en Medio Oriente sacudió los mercados internacionales y generó una fuerte volatilidad en el precio del petróleo y del gas. La región concentra importantes reservas energéticas y rutas estratégicas para el comercio mundial, por lo que cualquier escalada militar puede afectar el abastecimiento global.
La tensión en zonas clave para el transporte de hidrocarburos también genera incertidumbre en los mercados, lo que suele traducirse en subas en los costos energéticos y presiones inflacionarias en distintas economías.
El encarecimiento de la energía tiene efectos directos sobre distintos sectores productivos. En Mendoza, la preocupación también alcanza al campo, ya que el aumento del precio de los combustibles impacta en actividades como la cosecha y el transporte de la producción.
Los especialistas advierten que el valor del petróleo suele arrastrar incrementos en otros productos y servicios, generando un efecto en cadena sobre la economía.
En ese escenario, el potencial energético de la Argentina -especialmente a través de los recursos de Vaca Muerta- aparece como una de las principales herramientas para amortiguar los efectos de una crisis energética internacional, aunque la infraestructura y la logística siguen siendo desafíos centrales para el sistema energético del país.