Las intensas lluvias registradas en las últimas semanas en Mendoza comenzaron a impactar en la producción agrícola. Productores advierten que la calidad de frutas y verduras se deterioró y hubo pérdidas en cultivos, lo que genera incertidumbre sobre la oferta disponible y la evolución de los precios.
Las lluvias registradas durante las últimas semanas en Mendoza comenzaron a generar consecuencias en la producción agrícola, especialmente en el sector frutihortícola. Las precipitaciones afectaron cultivos, deterioraron la calidad de algunos productos y encendieron alertas sobre posibles cambios en la oferta de frutas y verduras en los mercados locales.
Si bien la provincia se caracteriza por su clima árido y seco, las recientes tormentas sorprendieron por su intensidad e incluso superaron los promedios históricos en algunos sectores. Estas condiciones provocaron inundaciones, daños materiales y también complicaciones en las chacras dedicadas a la producción de alimentos frescos.
Desde el sector frutihortícola explicaron que el principal impacto de las lluvias se observa en la calidad de los productos que llegan al mercado. Cultivos que se desarrollan a cielo abierto, como el tomate, son especialmente sensibles a este tipo de condiciones climáticas.
Marcelo Estudillo, referente del Mercado Cooperativo de Guaymallén, explicó que las precipitaciones provocaron pérdidas importantes en algunos cultivos. Según detalló, la expectativa de producción de tomate rondaba entre 40.000 y 50.000 cajones, pero finalmente se estima que apenas se alcanzarán unos 15.000 cajones debido al impacto de las lluvias.
Además, muchos productos que no cumplen con los estándares para venderse frescos terminan siendo derivados a la industria para su procesamiento, por ejemplo en la elaboración de salsas.
En condiciones normales, una caída en la producción podría provocar subas significativas en los precios de frutas y verduras. Sin embargo, desde el sector advierten que el comportamiento actual del consumo está moderando ese efecto.
Estudillo señaló que, pese a las pérdidas registradas en algunos cultivos, los valores mayoristas no han mostrado aumentos pronunciados hasta el momento, en parte porque la demanda del mercado no permite incrementos demasiado fuertes.
De todos modos, especialistas advierten que la situación podría variar si las lluvias continúan y afectan de forma más prolongada la producción.
En este contexto, la Unión Frutihortícola Argentina difundió valores de referencia de distintos productos comercializados en mercados mayoristas de Mendoza. Entre ellos se destacan alimentos de consumo cotidiano en hogares y comercios.
Papa sucia: $12.000 el bulto
Papa lavada o rotisera: $18.000
Cebolla premium: $6.500
Zanahoria común: $5.500
Zapallo inglés: $7.000
Tomate redondo: $20.000
Manzana: $30.000
Pera: $28.000
Estos precios corresponden al mercado mayorista y pueden variar posteriormente en verdulerías y comercios minoristas.
En el sector coinciden en que la evolución del clima durante las próximas semanas será clave para determinar el impacto final en la producción y en los valores que terminan pagando los consumidores.