En la 81ª Asamblea General, el mandatario estadounidense amenazó con destruir a la República Islámica si rechaza negociar. Destacó el fin de la guerra en Gaza, acuerdos con Venezuela y se opuso a cualquier límite internacional para la superinteligencia.

Durante su intervención en la apertura de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, brindó un enérgico discurso centrado en su doctrina de seguridad exterior y lanzó un categórico ultimátum contra Teherán: “Tengo que tomar una decisión muy importante, hacemos un trato o aniquilo a la República Islámica de Irán”. El mandatario afirmó que su gestión ya neutralizó las aspiraciones nucleares del régimen persa mediante la denominada Operación Martillo de Medianoche, además de castigar sus defensas navales y su logística de drones a través de la incursión Furia Épica, advirtiendo que resolverá los pasos a seguir sin contemplar presiones electorales domésticas.
En su repaso geopolítico ante el foro internacional, Trump se adjudicó la resolución de ocho conflictos armados en distintas latitudes del planeta y aseguró haber puesto fin a la guerra en la Franja de Gaza gracias a gestiones diplomáticas directas, la liberación de todos los rehenes y la creación de una Junta de Paz respaldada por cerca de 30 países con financiamiento y tropas de seguridad. Asimismo, puso el foco en América Latina al ponderar la detención de Nicolás Maduro en Caracas, la liberación de presos políticos y la reciente firma de un megaconvenio petrolero por 65 mil millones de barriles con Venezuela, ratificando además la catalogación de los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas para habilitar ataques militares contra sus embarcaciones.
El mandatario reservó un tramo de su exposición para fijar una postura intransigente frente al debate tecnológico global, rechazando de plano cualquier intento de imponer regulaciones o tributos internacionales sobre la inteligencia artificial. Tras proponer que los documentos oficiales de su país sustituyan esa denominación por el concepto de superinteligencia, Trump comparó las alertas de riesgo existencial con las advertencias climáticas y subrayó que la industria no será asfixiada por normativas restrictivas: “El que gane la carrera de la superinteligencia va a ganar”, sentenció, garantizando que Estados Unidos mantendrá su ventaja competitiva frente a China bajo la sola supervisión de su Departamento de Justicia.