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Fracaso inicial del veto en Australia: el 80% de los menores sigue en redes sociales a tres meses de la prohibición

Un informe del regulador eSafety reveló que más del 80 % de los adolescentes australianos continúa usando redes sociales a tres meses de implementarse la prohibición para menores de 16 años, debido a fallas en los controles de edad.

Viernes, 31 de Julio de 2026
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A tres meses de la entrada en vigor de la prohibición pionera en el mundo, más del 80 % de los adolescentes en Australia continúa utilizando redes sociales debido a la falta de controles de edad efectivos por parte de las empresas tecnológicas. Un informe publicado por el regulador eSafety reveló que aunque la posesión formal de cuentas cayó del 52 % al 42 %, el uso frecuente entre menores de 10 a 15 años se mantuvo prácticamente inalterado en comparación con los niveles previos a la norma promulgada el 10 de diciembre.

Según la investigación realizada sobre más de 4.000 familias, el 58 % de los jóvenes admite conectarse a diario a las plataformas. Alrededor de la mitad de los encuestados explicó que las aplicaciones nunca verificaron su identidad, mientras que otros lograron permanecer en los servicios declarando falsamente tener más de 16 años o beneficiándose de fallas en los sistemas automatizados de reconocimiento de edad.

Investigación a las plataformas, impacto psicológico y brecha parental

A raíz de los hallazgos, eSafety investiga a firmas como Meta, Snapchat, TikTok y YouTube por incumplimiento normativo, al tiempo que el gobierno duplicó las multas máximas para las compañías. En paralelo, se detectó una migración de usuarios hacia plataformas alternativas como Reddit -cuya penetración pasó del 6 % al 9 % mientras apela la medida ante el Tribunal Supremo- y un aumento en el uso de servicios de mensajería y videojuegos en línea.

En el aspecto social, el 65 % de los menores no reportó alteraciones en su salud mental ni en sus rutinas físicas. No obstante, el reporte alertó sobre una consecuencia no deseada: la reducción de la supervisión parental al operar los menores en la clandestinidad, lo que limita la capacidad de las familias para detectar riesgos e intervenir tempranamente ante situaciones de acoso o vulnerabilidad en la red.