Un informe del Banco Mundial reveló que los sismos de junio en Venezuela provocaron daños directos por USD 19.600 millones. La reconstrucción del país requerirá una inversión que podría duplicar esa cifra y extenderse durante la próxima década.
Un informe de evaluación del Banco Mundial determinó que los sismos ocurridos el 24 de junio en el norte de Venezuela provocaron daños materiales directos por 19.600 millones de dólares. El organismo multilateral advirtió que la factura final para la reconstrucción de infraestructura podría elevarse hasta los USD 50.000 millones.
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 provocaron la muerte de unas 5.000 personas y dejaron más de 17.000 heridos en Caracas y zonas aledañas, convirtiéndose en el desastre natural más grave registrado en esa nación desde 1812.
De acuerdo con el desglose del estudio GRADE, el 47% de las pérdidas se concentró en viviendas familiares, el 27% en redes de infraestructura y el 26% en edificios comerciales e institucionales.
La estimación base no incluye los costos adicionales derivados de la limpieza de escombros ni la aplicación de normativas de construcción antisísmica avanzadas. Tampoco contabiliza el impacto indirecto en la actividad económica, donde se prevé una contracción de la fuerza de trabajo del 1% durante el año en curso.
Desde la conducción del Banco Mundial señalaron que el desastre afecta a una población con indicadores sociales complejos y elevados niveles de pobreza. El organismo estimó que, de no mediar un shock de inversión privada y créditos multilaterales, la capacidad productiva del país no logrará retornar a los valores pre-sismo antes de 2036.
Frente a este escenario, la entidad coordina junto al BID y la CAF un plan integral de financiamiento para acompañar la recuperación edilicia y social de las zonas afectadas.