Las fuerzas armadas del Líbano comenzaron a ocupar la localidad de Zawtar al-Gharbiyeh en el marco de un acuerdo mediado por Estados Unidos. El plan busca el decomiso de armas a Hezbolá y la retirada progresiva de las tropas de Israel.
Un contingente del Ejército libanés inició su despliegue en la localidad de Zawtar al-Gharbiyeh, en el sur del país, marcando la primera prueba piloto del plan promovido por Estados Unidos. La iniciativa contempla la retirada gradual de las fuerzas israelíes y el decomiso del armamento a Hezbolá, buscando restaurar la soberanía estatal sobre la franja fronteriza.
El inicio de las operaciones en el terreno estuvo marcado por tensiones militares. La conducción del ejército libanés denunció que tropas israelíes efectuaron disparos de advertencia cerca de sus unidades. Por su parte, las autoridades israelíes argumentaron que el personal libanés sobrepasó los límites acordados cerca de una población vecina, provocando la reacción preventiva de sus tropas.
La llegada de los equipos de ingeniería libaneses tiene como prioridad la neutralización de explosivos no detonados antes de autorizar el regreso de la población civil. Las autoridades locales advirtieron sobre el estado crítico de la zona, detallando que más de la mitad de las viviendas resultaron destruidas durante los enfrentamientos recientes.
Asimismo, los representantes locales expresaron sus dudas respecto a las garantías de seguridad para el retorno de las familias mientras las fuerzas israelíes permanezcan posicionadas a corta distancia. Pese al escepticismo de Tel Aviv sobre el desarme de las milicias, el acuerdo es visto por la diplomacia internacional como un paso clave para estabilizar la región.