La Organización Mundial de la Salud informó que tres laboratorios se quedaron sin insumos para detectar la variante Bundibugyo del ébola, mientras el brote sigue creciendo.
Tres laboratorios de la República Democrática del Congo debieron frenar los testeos de ébola por falta de insumos, según informó la Organización Mundial de la Salud en su último reporte de situación.
La advertencia se produce mientras continúa en aumento el brote de la variante Bundibugyo, una de las especies del virus del ébola. De acuerdo con los datos oficiales, ya se registraron casi 600 casos confirmados y más de 115 muertes en Congo.
Los laboratorios afectados están ubicados en Bukavu y Lwiro, en la provincia de Kivu del Sur, y en Goma, en Kivu del Norte. Según la OMS, los centros se quedaron sin reactivos, sustancias necesarias para procesar las muestras.
La falta de insumos obligó a suspender el análisis de muestras y generó acumulación de pruebas pendientes.
Los laboratorios esperan la llegada de nuevos reactivos para retomar el trabajo y procesar los estudios atrasados.
El inicio del testeo ya había sido lento debido a que las pruebas de ébola disponibles inicialmente no detectaban la variante Bundibugyo. Luego, la capacidad de diagnóstico mejoró con la intervención de especialistas del Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Kinshasa.
Pese a esos avances, el acceso a las zonas más afectadas sigue siendo complejo por la inseguridad y los conflictos armados en el este del país.
La OMS declaró el brote como una emergencia de salud pública internacional. Además de los casos en Congo, Uganda reportó 19 contagios y dos muertes vinculadas a la epidemia.
El director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica, Jean-Jacques Muyembe, sostuvo que la capacidad de testeo mejoró, pero advirtió que otros aspectos de la respuesta no avanzan al mismo ritmo.
En particular, remarcó la necesidad de trabajar con las comunidades afectadas y recuperar su confianza para mejorar la prevención y el control del brote.
Según Muyembe, la experiencia acumulada en brotes anteriores debería aplicarse con mayor fuerza sobre el terreno para evitar que la epidemia siga expandiéndose.