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Mundo Caso Epstein

Víctimas de Epstein denuncian hostigamiento y amenazas tras la difusión de los archivos judiciales

Decenas de mujeres que denunciaron haber sido abusadas por Jeffrey Epstein aseguran que sufren amenazas, hostigamiento y exposición pública. Algunas viven armadas, cambiaron de domicilio y temen por su seguridad y la de sus familias.

Lunes, 8 de Junio de 2026
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Las secuelas del caso Jeffrey Epstein continúan golpeando a muchas de las mujeres que denunciaron haber sido víctimas del financista estadounidense. Años después de revelar públicamente los abusos, varias de ellas aseguran que ahora enfrentan una nueva pesadilla: amenazas, hostigamiento, persecuciones y campañas de intimidación que alteraron por completo sus vidas.

Una investigación de Reuters recopiló los testimonios de 23 mujeres que denunciaron haber sido abusadas por Epstein y que afirman haber sufrido distintos tipos de ataques luego de hablar públicamente o tras la difusión de documentos judiciales vinculados a la causa.

Las situaciones relatadas incluyen amenazas de muerte, acoso en redes sociales, exposición de datos personales, llamados intimidatorios, vigilancia frente a sus domicilios y agresiones verbales que, en algunos casos, también alcanzaron a familiares e hijos.

Una pistola que guarda Marina Lacerda, quien afirma que las amenazas recibidas tras denunciar la situación cambiaron su vida cotidiana.

Una de las víctimas es Marina Lacerda, quien denunció haber sido abusada por Epstein cuando tenía 14 años. Tras participar en una conferencia de prensa para reclamar la publicación de documentos relacionados con la causa, comenzó a recibir mensajes violentos y amenazas a través de internet.

Según relató, la situación se agravó cuando su nombre apareció sin ocultar en documentos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. A partir de entonces fue acusada de mentir, insultada en redes sociales y sometida a una intensa campaña de hostigamiento.

Actualmente vive en una comunidad cerrada junto a su hija y reconoce que duerme con un arma de fuego cerca de su cama por temor a sufrir un ataque.

Casos similares fueron relatados por otras mujeres que aseguraron haber visto vehículos sospechosos frente a sus viviendas, desconocidos tomando fotografías de sus propiedades o personas que afirmaban conocer sus direcciones particulares.

Muchas de ellas admitieron haber modificado radicalmente sus hábitos cotidianos, evitando salir solas o reforzando las medidas de seguridad en sus hogares.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell en una imagen publicada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como parte de los archivos de Epstein.

Uno de los puntos más cuestionados por las víctimas fue la difusión de documentos oficiales que, según denunciaron abogados y organizaciones vinculadas al caso, contenían información personal que debía permanecer protegida.

La investigación sostiene que miles de documentos publicados por el Departamento de Justicia incluyeron nombres, direcciones, números telefónicos, fechas de nacimiento y otros datos identificatorios de mujeres vinculadas a la causa Epstein.

Aunque las autoridades estadounidenses reconocieron errores en los procesos de edición de los archivos y aseguraron haber corregido gran parte de los problemas detectados, varias víctimas sostienen que la exposición pública ya había provocado consecuencias irreversibles.

Danielle Bensky, quien denunció haber sido abusada por Epstein cuando era adolescente, relató que recibió mensajes violentos luego de que su información personal apareciera en documentos oficiales.

En uno de los episodios más preocupantes, un hombre le envió amenazas explícitas a través de redes sociales. La mujer aseguró que desde entonces vive con una sensación permanente de vulnerabilidad y vigilancia.

Annie Farmer, hermana de María, afirmó que ella también fue víctima de abuso sexual por parte de Epstein durante su adolescencia. En esta fotografía, sostiene una imagen de ella y su hermana de aquella época mientras exige que se rindan cuentas en Washington.

El caso Epstein continúa siendo uno de los mayores escándalos judiciales de las últimas décadas en Estados Unidos.

El financista fue condenado en 2008 por delitos vinculados a la prostitución de menores y posteriormente detenido nuevamente en 2019 acusado de tráfico sexual de adolescentes. Murió ese mismo año en una cárcel de Nueva York mientras esperaba ser juzgado por la Justicia federal.

Su colaboradora más cercana, Ghislaine Maxwell, fue condenada en 2021 por su participación en la captación y explotación sexual de menores.

A lo largo de los años, cientos de mujeres recibieron compensaciones económicas a través de distintos acuerdos judiciales y fondos especiales creados para las víctimas.

Sin embargo, para muchas de ellas la exposición pública y la repercusión internacional del caso continúan generando consecuencias personales y emocionales.

Varias de las denunciantes sostienen que el hostigamiento recibido en los últimos años terminó profundizando el daño provocado originalmente por los abusos.

Algunas instalaron sistemas de vigilancia, otras cambiaron reiteradamente de domicilio y varias optaron por portar elementos de defensa personal debido al temor constante que experimentan.

Pese a ello, muchas afirman que no se arrepienten de haber denunciado.

Su objetivo, aseguran, fue evitar que los delitos permanecieran ocultos y contribuir a que otras víctimas encontraran la fuerza necesaria para hablar y exigir justicia.