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Putin viaja a China tras la visita de Trump y refuerza su alianza con Xi Jinping

El presidente ruso llega a Beijing después de la visita de Donald Trump. Analistas sostienen que el viaje refuerza la centralidad diplomática de China y confirma la dependencia creciente de Moscú.

Martes, 19 de Mayo de 2026

El presidente ruso Vladimir Putin llega este martes a Beijing para reunirse con su par chino, Xi Jinping, en una visita que oficialmente estará marcada por la conmemoración del tratado de buena vecindad y cooperación firmado entre ambos países en 2001.

Sin embargo, el viaje tiene una lectura geopolítica mucho más amplia: ocurre apenas días después de la visita del presidente estadounidense Donald Trump a China y en medio de un escenario global atravesado por la guerra en Ucrania, la tensión entre Estados Unidos e Irán y la disputa por el liderazgo internacional.

La visita de Putin fue anunciada un día después de la salida de Trump de China. Aunque el mandatario estadounidense habló de acuerdos comerciales amplios, analistas señalaron que no hubo grandes avances en los temas más sensibles entre Washington y Beijing, como Taiwán y la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Ese escenario favorece a Putin, que llega a Beijing con la certeza de que China no planea apartarse de su vínculo estratégico con Rusia. Para Beijing, en cambio, recibir en pocos días al presidente estadounidense y al líder ruso funciona como una demostración de influencia diplomática.

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Especialistas citados por Al Jazeera sostienen que no se esperan grandes rupturas ni anuncios extraordinarios, sino una continuidad en la relación estratégica entre China y Rusia. El eje pasaría por cooperación económica, negocios, energía e intercambio de tecnologías, incluidas áreas de posible uso militar.

La investigadora Marina Miron, del King's College London, señaló que el encuentro podría profundizar vínculos bilaterales, especialmente en energía y tecnología. China busca acceder a recursos energéticos rusos con descuento, mientras Moscú depende cada vez más de tecnologías chinas de doble uso, claves para sectores como la producción de drones.

Aunque Beijing y Moscú se presentan como socios estratégicos, varios analistas consideran que la relación es cada vez más asimétrica. Según Timothy Ash, investigador asociado de Chatham House, Putin necesita esta visita más que Xi, ya que Rusia quedó como un socio dependiente tras la guerra en Ucrania.

El especialista sostuvo que "China tiene todas las cartas", mientras que Rusia buscaría mayor respaldo económico, tecnológico y eventualmente militar.

Otros analistas, sin embargo, advierten que no conviene leer el vínculo solo como una relación jerárquica. Desde esa mirada, ambos países comparten el objetivo de impulsar un mundo multipolar y limitar el peso de Estados Unidos y sus aliados en el orden internacional.

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La guerra en Irán también ocupará un lugar central en las conversaciones. El conflicto afectó los mercados energéticos globales por el cierre parcial del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio de petróleo. Para China, que depende de la estabilidad energética, la crisis representa un riesgo económico mayor que para Rusia, que incluso puede beneficiarse temporalmente por la salida de competidores del Golfo.

La guerra en Ucrania también estará sobre la mesa. Según los analistas, China probablemente mantendrá su discurso a favor de la mediación y las negociaciones de paz, pero sin presionar a Moscú ni buscar una derrota humillante para Rusia.

La visita difícilmente produzca un giro diplomático profundo, pero deja una señal clara: China quiere ocupar el centro de un orden internacional fragmentado, capaz de recibir a Trump y a Putin casi en simultáneo y de condicionar los movimientos de sus principales rivales y socios.

Fuente: Al Jazeera.