Estados Unidos recibirá nuevas conversaciones entre delegaciones de Líbano e Israel los días 14 y 15 de mayo. Washington busca avanzar hacia un acuerdo de paz y seguridad.
El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ronda de conversaciones entre delegaciones de Líbano e Israel, previstas para los días 14 y 15 de mayo, con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo integral de paz y seguridad entre ambos países.
Según el Departamento de Estado, los contactos buscan "romper" con el enfoque de las últimas dos décadas, que, según Washington, permitió el fortalecimiento de grupos armados en territorio libanés y puso en riesgo la frontera norte de Israel. Las conversaciones serán las terceras en el marco del conflicto reactivado el pasado 2 de marzo.
La administración estadounidense sostuvo que las reuniones apuntan a sentar bases para acuerdos duraderos de seguridad, la delimitación de fronteras, la reconstrucción de Líbano y el restablecimiento pleno de la soberanía estatal libanesa sobre todo su territorio.
Ese es uno de los ejes centrales de la postura de Washington, que considera a Hezbolá una organización terrorista y reclama que el Estado libanés recupere el control efectivo sobre las zonas donde opera el grupo chií. Estados Unidos también indicó que buscará conciliar los intereses de ambas partes para garantizar seguridad duradera para Israel y reconstrucción para Líbano.
Las conversaciones se realizarán sin participación de Hezbolá, aliado de Irán y actor central en el frente militar contra Israel desde territorio libanés. Beirut, por su parte, también rechazó que Irán negocie en su nombre y apostó por mantener canales propios en el proceso diplomático.
El proceso diplomático avanza en paralelo a una situación militar todavía inestable. Las hostilidades a gran escala comenzaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en el marco de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Desde entonces, Israel lanzó una nueva ofensiva sobre Líbano y mantuvo operaciones pese a la tregua alcanzada el 8 de abril. Según el último balance de las autoridades libanesas citado por agencias internacionales, los ataques dejaron 2.759 muertos y 8.512 heridos.
Antes de esta escalada, las partes habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024, tras trece meses de combates derivados de los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, Israel continuó realizando bombardeos frecuentes en Líbano y mantuvo presencia militar en distintos puntos, con el argumento de actuar contra Hezbolá.
La nueva ronda en Washington aparece, así, como un intento de transformar una tregua frágil en un esquema más amplio de seguridad regional, aunque el desarme de Hezbolá y la soberanía efectiva del Estado libanés siguen siendo los puntos más sensibles del proceso.