Wei Fenghe y Li Shangfu fueron condenados a muerte con suspensión de dos años por cargos de corrupción. La pena suele conmutarse por prisión perpetua si no hay nuevos delitos.
Dos exministros de Defensa de China, Wei Fenghe y Li Shangfu, fueron condenados a muerte con una suspensión de ejecución de dos años por cargos de corrupción, según informó la agencia estatal Xinhua. La medida forma parte de la amplia campaña anticorrupción impulsada por el presidente Xi Jinping, que en los últimos años alcanzó con fuerza a las Fuerzas Armadas.
En el sistema judicial chino, una condena a muerte con suspensión de dos años suele ser conmutada por prisión perpetua si el condenado no comete nuevos delitos durante ese período. En este caso, ambos exfuncionarios también fueron sentenciados a la privación de por vida de sus derechos políticos y a la confiscación de todos sus bienes personales.
Wei Fenghe fue declarado culpable de aceptar sobornos, mientras que Li Shangfu fue condenado por aceptar y ofrecer sobornos. Ambos habían sido expulsados del Partido Comunista en junio de 2024, cuando sus casos fueron derivados a la fiscalía militar para su revisión y enjuiciamiento.
Según los reportes oficiales, Wei fue acusado de violar gravemente la disciplina política, organizativa y de integridad del Partido, además de haber aprovechado su cargo para beneficiar a terceros a cambio de grandes sumas de dinero. Li, por su parte, fue señalado por buscar beneficios indebidos en acuerdos de personal y recibir dinero y objetos de valor.
Li Shangfu había sido destituido en 2023, pocos meses después de asumir como ministro de Defensa, y estuvo varios meses fuera de la escena pública antes de que se confirmaran las investigaciones en su contra. Wei Fenghe, en tanto, fue su predecesor inmediato y ocupó el cargo entre 2018 y 2023.
La sentencia se inscribe en la ofensiva anticorrupción que Xi Jinping convirtió en uno de los pilares de su gobierno desde su llegada al poder en 2012. Esa campaña alcanzó a funcionarios civiles, empresas estatales y, especialmente, a estructuras militares de alto nivel.
Las Fuerzas Armadas chinas fueron uno de los principales objetivos de las purgas. En particular, los cambios afectaron a sectores estratégicos como la Fuerza de Cohetes, responsable de misiles convencionales y nucleares, y a mandos vinculados a compras, equipamiento y modernización militar.
Para analistas internacionales, estas investigaciones reflejan tanto la magnitud de la corrupción dentro del aparato militar chino como el interés de Xi en reforzar el control político sobre el Ejército Popular de Liberación. Al mismo tiempo, las purgas generan interrogantes sobre el impacto que pueden tener en la estructura de mando y en la preparación operativa de las fuerzas chinas.