La Junta Militar de Mali aseguró haber frustrado un intento de golpe mientras persisten los enfrentamientos con grupos armados. El país mantiene el toque de queda y crece la preocupación internacional.
La situación en Mali atraviesa un escenario de alta inestabilidad tras una serie de ataques armados que, según la Junta Militar, formaron parte de un intento de golpe de Estado impulsado por grupos vinculados al yihadismo.
Los enfrentamientos comenzaron el pasado fin de semana, cuando milicias armadas avanzaron desde el norte del país y atacaron distintos puntos, incluidos sectores periféricos de la capital, Bamako.
De acuerdo con reportes oficiales, los grupos involucrados estarían relacionados con el Frente de Liberación de Azawad (FLA) y con el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), una organización asociada a Al Qaeda.

El Ministerio de Defensa ruso afirmó que combatientes vinculados a Ucrania y Europa participaron en un intento de golpe en Mali. La situación en el país africano continúa siendo inestable tras intensos enfrentamientos.
El episodio más grave se produjo con la muerte del ministro de Defensa, el general Sadio Camara, en un atentado con coche bomba, lo que intensificó la crisis política y de seguridad.
En medio de la escalada, el jefe de la Junta Militar, Assimi Goita, reapareció públicamente para intentar llevar calma y confirmó la extensión del toque de queda nocturno por una semana más.
"La situación está bajo control y continúan las operaciones de limpieza y seguridad".
Las autoridades aseguraron haber abatido a cientos de combatientes, aunque fuentes no oficiales indican que al menos 25 civiles murieron durante los enfrentamientos.
Si bien algunas zonas como Bamako y Kati comenzaron a recuperar cierta normalidad, la presencia militar se mantiene reforzada en edificios públicos, medios estatales y centros de salud donde permanecen internados miembros de las fuerzas de seguridad.
En paralelo, la situación en ciudades estratégicas del norte como Kidal y Gao continúa siendo confusa, con versiones contrapuestas sobre el control territorial.
La crisis también generó reacciones internacionales. Gobiernos europeos recomendaron a sus ciudadanos abandonar el país ante el deterioro de las condiciones de seguridad.
El conflicto se inscribe en un contexto más amplio de inestabilidad en Mali, que se encuentra bajo control de una Junta Militar desde 2021, tras una serie de golpes de Estado que modificaron el escenario político del país.