El Ministerio de Defensa ruso afirmó que combatientes vinculados a Ucrania y Europa participaron en un intento de golpe en Mali. La situación en el país africano continúa siendo inestable tras intensos enfrentamientos.
El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que el reciente intento de golpe de Estado en Mali contó con la participación de mercenarios e instructores vinculados a Ucrania y países europeos. La acusación fue difundida en un comunicado oficial en el que también se detallaron los enfrentamientos registrados en territorio maliense.
Según la versión oficial rusa, en la ofensiva participaron alrededor de 12.000 combatientes, de los cuales más de 245 habrían sido abatidos por el denominado Cuerpo Africano de las Fuerzas Armadas de Rusia. El balance total de bajas entre los insurgentes ascendería a 2.500 combatientes, además de la pérdida de más de un centenar de vehículos.
El informe sostiene que los grupos rebeldes emplearon armamento de fabricación occidental, entre ellos sistemas antiaéreos portátiles como Stinger y Mistral. También señala que las fuerzas rusas desplegadas en la región participaron en enfrentamientos directos cuerpo a cuerpo, en el marco de combates de alta intensidad.
Desde Moscú advirtieron que los grupos insurgentes mantienen capacidad operativa y continúan reagrupándose, lo que configura un escenario de persistente inestabilidad en el país africano.
Durante la última semana de abril, Mali atravesó jornadas de fuerte tensión, con ataques coordinados contra objetivos militares y estatales en distintas ciudades estratégicas. En ese contexto, se produjeron enfrentamientos entre las fuerzas armadas locales y grupos rebeldes.
Uno de los hechos más relevantes fue la muerte del ministro de Defensa maliense, el general Sadio Camara, en el marco de los combates, lo que profundizó la crisis institucional.
La actual situación se inscribe en un conflicto que se remonta a 2012, cuando grupos tuareg y organizaciones yihadistas iniciaron una rebelión contra el gobierno central con el objetivo de obtener autonomía en el norte del país.
A lo largo de los años, intervenciones internacionales -como la operación militar francesa y misiones de paz de la ONU- lograron recuperar parcialmente el control territorial. Sin embargo, la violencia persiste, alimentada por la acción de grupos vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.
Según reportes internacionales, también se registraron avances de movimientos separatistas como el denominado Azawad, que impulsa la creación de un Estado independiente en el norte maliense.
El escenario actual combina insurgencia armada, disputas geopolíticas y acusaciones entre actores internacionales, en un contexto donde la estabilidad institucional continúa siendo frágil.
Fuente: Actualidad RT.