El fallo del Tribunal Penal de París marca un precedente en la responsabilidad de empresas en zonas de conflicto.
La Justicia francesa declaró culpable a la cementera Lafarge por haber financiado a grupos armados en Siria mediante el pago de sobornos para mantener sus operaciones durante la guerra civil.
El fallo, dictado por el Tribunal Penal de París, también alcanzó a ocho exdirectivos de la compañía, entre ellos su exdirector ejecutivo, Bruno Lafont, quien fue condenado a seis años de prisión.
Según la sentencia, la empresa realizó pagos por alrededor de 5,6 millones de euros entre 2013 y 2014 a distintas organizaciones armadas, incluido el autodenominado Estado Islámico.
El objetivo habría sido garantizar la continuidad de sus operaciones en una planta ubicada en el norte de Siria, en medio del conflicto armado.
El tribunal sostuvo que estos fondos contribuyeron a fortalecer a los grupos involucrados, aunque el caso se centró en la financiación ilegal y no en la participación directa en acciones terroristas.
La condena incluyó a varios exejecutivos de la empresa, a quienes se consideró responsables de las decisiones adoptadas durante ese período.
Tras conocerse el fallo, la defensa de Bruno Lafont cuestionó la sentencia y anticipó que será apelada.
"Se trata de una decisión sin pruebas suficientes", sostuvo su abogada, Jacqueline Laffont, quien afirmó que el tribunal atribuyó responsabilidad a su cliente por su rol jerárquico dentro de la compañía.
El caso marca un precedente relevante en materia de responsabilidad penal de empresas y directivos por operaciones en contextos de conflicto internacional.
Actualmente, Lafarge forma parte del grupo suizo Holcim, que no estaba al frente de la compañía al momento de los hechos investigados.