Donald Trump criticó a países de la OTAN por no acompañar una operación en el estrecho de Ormuz. El planteo se da en medio de la escalada del conflicto con Irán y tensiones dentro de la alianza.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó con dureza a los países miembros de la OTAN por no respaldar una operación militar en el estrecho de Ormuz, en el marco de la creciente tensión con Irán.
El mandatario calificó a sus aliados como "cobardes" por negarse a participar en lo que describió como una maniobra simple y de bajo riesgo destinada a garantizar la libre circulación marítima en una zona clave para el comercio energético global.
Las declaraciones fueron difundidas a través de su red social, donde también expresó su malestar por la falta de apoyo de los países que integran la alianza atlántica, pese a que -según su visión- se benefician de la intervención estadounidense en la región.
El planteo de Trump se produce en un contexto de diferencias dentro de la OTAN respecto a la estrategia frente al conflicto con Irán.
Varios países rechazaron sumarse a una eventual operación en el estrecho de Ormuz, al considerar que se trata de una iniciativa impulsada por Estados Unidos fuera del marco de acción de la alianza.
El presidente estadounidense advirtió además que la falta de respaldo podría tener consecuencias en el futuro de las relaciones con sus socios, en un tono que refleja el creciente malestar entre Washington y otras capitales occidentales.
El estrecho de Ormuz es una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que lo convierte en un punto central para el abastecimiento energético global.
En las últimas semanas, la zona se convirtió en un foco de tensión debido al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que elevó el riesgo para la navegación y el comercio internacional.
Las declaraciones de Trump se enmarcan en una escalada más amplia en Medio Oriente, donde continúan las operaciones militares y aumentan las tensiones diplomáticas.
En este escenario, la falta de consenso entre Estados Unidos y sus aliados refleja las dificultades para coordinar una respuesta conjunta frente a la crisis, que ya tiene impacto en la seguridad regional y en los mercados energéticos.